«El público del norte participa mucho y termina conmovido»

María Conde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Entrevista | Cristina Rota Por su escuela han pasado Penélope Cruz, Ernesto Alterio o Ana Torrent. Tras veinte años, Rota vuelve al escenario con el clásico que interpretó a los quince

31 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?studiar interpretación con Cristina Rota es un valor añadido en el currículum de un actor. Por sus clases han pasado Penélope Cruz, Ernesto Alterio o sus propios hijos, Juan Diego y María Botto. Precisamente esta última le acompaña en El zoo de cristal. -¿Su vuelta tenía que ser con un clásico? -No, en realidad yo había escogido Pinter. Tenía tres obras que a mí y al director, Agustín Alezzo, uno de mis maestros, nos gustaban mucho. Pero fue mi hija María la que me dijo que por qué no hacía una obra de más envergadura. Y me recordó El zoo de cristal, que había hecho con quince años. Fue mi tercer montaje y me marcó muchísimo. Alezzo estuvo encantado. -¿La idea de incluir a su hija María en el reparto fue por ese consejo? -Fue su condición, más bien, ja, ja. Quería hacer de Laura, un personaje que interpretan todas las actrices en clase. Tom y Laura son clásicos. Y Luis Tosar es un poco adoptado por la familia. Le queremos mucho, siempre viene a todos los espectáculos. Tiene una amistad muy personal con Juan y María y le tengo mucho afecto. Es una persona de una gran dignidad y cuando la gente une al talento la dignidad es ideal. Para mí las dos cosas son importantes para trabajar. -Después de veinte años sin pisar las tablas ¿Cómo ha sido la experiencia? -Fantástica. Lo echaba mucho de menos. Pero el exilio lleva eso también consigo. Yo me encontré con una España que no entendía nada de esa historia argentina ni qué era nuestro exilio. Entendí que tenía tres hijos y que tenía que aprender de un país nuevo, poder vivir el duelo de todas las pérdidas y adaptarme a una situación. Lo único para lo que me he preparado toda la vida, desde que empecé teatro, filosofía o música es la pedagogía. Pensaba siempre que iba a dirigir y actuar y me reservaba la pedagogía para algún momento. No creía que fuera tan pronto, pero encontré aquí un hueco extraordinario, que era hacer un centro de creación. Y ese fue mi sueño y meta. Formar el Centro de Nuevos Creadores ha sido para mí un sueño y lo mejor que he podido aportar para el país. -Su personaje en la obra, Amanda, se esfuerza por sacar a su familia de la pobreza ante un futuro incierto. ¿Quizás se identifica con la situación personal que vivió a su llegada a España? -Sí en el caso de los sentimientos, como el miedo al vacío; el pánico a un futuro incierto, que hay que superar porque tienes hijos; la soledad más rotunda, el desconocimiento del mundo que te rodea. Sí que son sentimientos que yo he transitado y que reconozco que esta mujer vive. Ella también viene de una guerra sureña, del abandono de un marido... Es además un momento de depresión económica donde los jóvenes tienen que vivir con los padres hasta los 30 años. -Como ahora. -Fíjate. La obra es que la gente la ve y no para de reírse. Es trágica, pero patéticamente cómica, porque te identificas con tantas situaciones... -¿Percibe diferencias entre el público de Madrid y el de las otras localidades donde han estado de gira? -Siempre hay matices. En el norte no sé por qué la gente participa mucho y termina muy conmovida. En Madrid es un público quizá más distante y crítico. -En Madrid sus alumnos llevan diez años con la «Katarsis del tomatazo» ¿Usted a quien le tiraría uno? -Tengo tanta rabia en este momento por la confusión que está creando políticos... La política es extraordinaria; son los políticos los que la hacen oscura. Y en este momento hay todo un sector que se dedica a confundir y a mentir, y hay maldad en la mentira. Le tiraría un tomate a aquellos que son conscientes de que están mintiendo. Creo que siempre ha sido una táctica de la derecha y de la Iglesia también. Más que enervarme, a mi edad eso me duele. Mientras se llenan la boca hablando de la lucha contra el terrorismo, resulta que generan violencia. Yo voto por un hombre más constructivo, más creador y se está creando un hombre bélico. -Volviendo a su labor pedagógica, en su escuela han estudiado una buena parte de los actores que hoy triunfan en cine y teatro. Supongo que muchos otros se han quedado atrás. ¿Cómo vive esa situación? -Hay gente de muchas condiciones que lo que les falta es el talento para la vida, para aprender a perseverar y a sortear obstáculos. Y encaran la profesión con un poco de rencor a veces y con demasiado miedo o soberbia. Entonces no son capaces de generar su propio trabajo o de buscarlo. Una de las cosas por las que luchamos en la escuela es que aprendan a generar, a gestionar su propia tarea. Me duele ver a gente con muchas condiciones y se van quedando en el camino.