Los 5 euros de la discordia

María Conde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Crónica | Un grupo de peregrinos se queja por tener que pagar en el albergue Cinco lucenses se negaron a abonar la cantidad que pide la Asociación de Amigos del Camino Portugués. El colectivo posee una autorización de la Xunta para cobrar este donativo

23 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?currió el pasado día 16. Cinco peregrinos lucenses que realizaban la ruta portuguesa pararon en el albergue de O Gorgullón. Allí, según relatan por escrito en su queja, se llevaron una gran sorpresa cuando el hospitalero, después de sellar sus credenciales, les indicó que debían abonar los 5 euros de donativo que pide la asociación para mantener las instalaciones. Los jóvenes, siempre según su versión, alegaron que en la información de la Xunta consta que el albergue es gratuito. Y al final, fue la Policía Local la que les conminó a abandonar el lugar si no pagaban, «comunicándonos que era un albergue privado». En su queja, los peregrinos exigen que se abra una investigación «para saber cuánto se lleva cobrando en el albergue y a dónde se destinaron los ingresos». Sin embargo, el episodio cambia en la versión que ofrece Paco Sartier, uno de los voluntarios de la asociación que estuvo presente en el incidente. Según explica, hay hasta cuatro carteles que informan sobre el donativo antes de firmar la entrada en el albergue. «Cuando ellos firmaron, lo hicieron asumiendo las condiciones del local -explica-. Este dinero lo utilizamos para mantener los gastos y es un donativo por el uso del agua caliente y la cocina. Normalmente, todos los peregrinos lo asumen y, en ocasiones, cuando se trata de gente sin recursos, no lo cobramos. De hecho, ese mismo día estaba durmiendo gratis un peregrino extranjero». La asociación explica que tiene una autorización de la Xunta para pedir este donativo y que fue el documento que vieron los agentes de la Policía Local para darles la razón. «Si no pudiéramos hacerlo, no les habrían dicho que se fueran», añade Sartier, quien está convencido de que los jóvenes ya entraron en las instalaciones sin ánimo de pagar. «Ellos firmaron, se ducharon y nos dijeron que iban al cajero a por dinero, y fue a la vuelta cuando se negaron a darnos los 5 euros -explicó-. Incluso nos insultaron y nos llamaron mafiosos. Así que al final ya les dije que ni aún pagando se quedarían». Sartier dice que este es un caso aislado. Peor fue el que recuerda otro miembro de la asociación, de un hotelero de Mallorca que también puso pegas al donativo «y no sería porque no tuviese un nivel adquisitivo...».