Un vecino de Silleda, José G.F., ha asumido en el Juzgado de lo Penal número uno de Pontevedra una pena de seis meses de prisión y el pago de una multa de novecientos euros por un delito de incendio forestal por imprudencia grave. La sentencia, y consiguientemente la condena, ya es firme, según se recoge en la propia resolución judicial. El fuego se produjo a primera hora de la tarde del 22 de marzo del 2003, cuando el acusado -sin antecedentes penales hasta el momento- prendió fuego a unos rastrojos en un finca de su propiedad. Estos terrenos están ubicados en la parroquia de O Castro, en el municipio de Silleda. En la resolución judicial se confirma que el procesado tenía autorización en vigor para llevar a cabo una quema de matorrales. Sin embargo, no contó con el personal necesario para llevar a cabo tal cometido. De este modo, las rachas de viento hicieron que el fuego se expandiera y se propagase por la zona. El imputado intentó hacer frente él solo a las llamas, resultando con quemaduras en ambos antebrazos. Ayuda de un vecino A la vista de la peligrosidad que estaba alcanzando el incendio forestal, el encausado avisó a un vecino para que éste, a su vez, se pusiera en contacto telefónico con los bomberos. Finalmente las llamas, azuzadas por el viento, arrasaron con aproximadamente mil metros cuadrados de monte arbolado y con otros siete mil metros cuadrados de monte bajo. A la hora de llegar a un acuerdo de conformidad con la defensa, el fiscal añadió a su escrito de acusación que «no ha quedado acreditada la titularidad del monte afectado». El proceso judicial contra José G.F. se inició a raíz de un atestado elaborado por la Guardia Civil, que dio lugar a la apertura de diligencias judiciales.