Otras formas de empezar el año

La Voz

PONTEVEDRA

RICOY

Praza da Ferrería Un grupo de pontevedreses se reúne desde hace veinte años el 1 de enero para disfrutar de un partido y un baño de mar

02 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La mayoría acude sin dormir, algunos conservan los restos del cotillón, el matasuegras o aparecen ataviados con el gorrito de Papá Noel. Pero todos ellos tienen una cita a la que intentan acudir cada 1 de enero desde hace exactamente veinte años, que no es otra que disfrutar de un partidillo de fútbol y un buen baño en alguna de las playas de la ría. A esto último hay más reparos, teniendo en cuenta la temperatura del agua y la exterior en el comienzo del año, pero siempre hay más de un valiente que lo consigue. Los protagonistas de esta historia tienen, eso sí, un nexo común, el entrenador de atletismo Santiago Ferrer. Amigos y conocidos, atletas y aficionados, y amigos de los amigos se juntaron en 1986 en un grupo que decidió suavizar las comilonas navideñas a base de deporte, según explica uno de ellos, José Antonio Ricoy. Partidillos Así, cada 25 de diciembre juegan un partido de baloncesto en A Xunqueira, al que este último denomina más bien rubycesto «porque es bastante duro», y luego está la pachanga del día 1. Quedan a las ocho de la mañana en el estadio de la Juventud y desde allí se dirigen a la playa elegida en coche. Montan los equipos ya sobre la arena -«ya sabemos después de tanto tiempo quién juega bien y quién juega más duro»- y a bajar la resaca. Este año, han elegido de nuevo Areas, aunque no han incluido ningún nuevo rito por tratarse del veinte aniversario. Tras la actividad deportiva, viene siempre el relax y, sobre todo el calor, con el tradicional chocolate con churros, que habitualmente toman en el Hotel Comercio de Pontevedra. El grupo no es siempre el mismo y, según Ricoy, el único que nunca ha fallado es el propio Ferrer. «Pero ha pasado gente de todas las edades -añade Ricoy-. Había un señor que siempre venía y que murió hace unos años, Jesús Muruais, que era el más veterano. Y luego están jóvenes que son sobrinos de algunos de los que vamos, con edades entre los 14 y 15 años. En cuanto al resto, hay gente que se casa, tiene niños y lo va dejando. Lo curioso es que hasta el día 1 nunca sabemos los que vamos a ser. Lo mismo estamos tres o cuatro que veinte o treinta». Ahora mismo, el cargo de veterano lo ostenta el alma mater del grupo, con 49 años. Pero la invitación está abierta a todo el que quiera sumarse en el 2007. Aunque reconoce que entrar en el agua es muy duro y que el partido se las trae a pasar de las condiciones de los contrincantes -«hubo una vez que acabé muy mal»-, Ricoy destaca que esta peculiar iniciativa «es una buena manera de empezar el año y de felicitarnos las fiestas». Lo que no sabemos es si alguno de esos intrépidos deportistas estuvo antes en la fiesta del Carabela, que celebró su sesenta aniversario en su emblemático local de la plaza de la Estrella, coincidiendo con la noche de Fin de Año. El aforo del establecimiento se completó -90 personas-, que disfrutaron de lo lindo bailando con la música de los años 60-90 y degustando los canapés servidos para aguantar la marcha. Por cierto, los cocineros Manolo Zamorano, de Bilbao, y Modesto Refojo, de Pontevedra, fueron los encargados de preparar la comida que fusionó la cocina vasca y gallega. Para acabar la noche más larga, se sirvió el tradicional chocolate con churros, pasteles y bizcochos. Para seguir celebrando este aniversario, el Carabela será centro de exposiciones de fotografías de la Pontevedra de la época de su apertura, y conferencias sobre los cambios sufridos por la ciudad en estos 60 años. Otros que también se reunieron en Fin de Año fueron un grupo de amigos del Club Montañeiros de Pontevedra, que tratan de pasar una fiesta alternativa. Después de la cena, uvas y bailoteo en una casa de turismo rural, el díaa 1 se echaron al monte y ascendieron el Pindo, en el municipio de Carnota, que este verano fue pasto de las llamas. Por cierto, que ya lo están repoblando.