EN LA ONDA | O |
19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.ESTA SEMANA, más de un pontevedrés se acordó de Emilio Pérez Touriño y de su familia pontevedresa a raíz del famoso juzgado de lo mercantil que quiere llevar para Vigo. ¡Parece mentira que un pontevedrés no defienda a su ciudad!, fue una de las expresiones más repetidas estos días, incluso por socialistas de pro, visiblemente molestos e incrédulos. No sabemos qué pensará el presidente, que por cierto visita periódicamente Pontevedra. Los vecinos de una determinada calle ya no se sorprenden de ver coches oficiales aparcados en la acera, normalmente los fines de semana. Ya saben que el presidente está visitando a su madre, quien por cierto goza de gran simpatía en el barrio. Lo que no sabemos es si en esa relación madre-hijo, Emilio recibirá algunos consejos o incluso alguna reprimenda por las decisiones de su gobierno que no agradan en Pontevedra, ni siquiera en su partido. En el otro bando, en el PP, la tensión también va en aumento de cara al congreso de la sucesión. Feijoo y Cuiña están en plena «batalla» por el control de la provincia. Las presiones son tantas que algunos alcaldes cuiñistas ya están pensando en repartir los votos de su municipio, por si acaso. La caza de votos llega hasta las calles de Pontevedra, donde se suceden los corrillos entre populares; tertulias para sondear el panorama y buscar apoyos para cada bando. Un histórico del PP asegura que nunca hubo tanto interés en esta ciudad por ser compromisario. Para cubrir 35 puestos hay casi el doble de aspirantes, por eso se está mirando con lupa la procedencia de cada quien. Incluso el viernes, en el acto de Nuñez Feijoo, circularon listas con los afines al candidato. También se hicieron algunas quinielas. Las más optimistas le dan una victoria por goleada: Feijoo 1.600 votos, Cuiña 800, los demás no cuentan. Pero nadie se fia, ni Mariano, por eso calla.