Crónica
12 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?eguramente pocas veces habrá habido tanta variedad política en la Festa do Marisco de O Grove como la que ayer se dio cita en la plaza de O Corgo y, poco después, en la comida oficial. Muchos de ellos estrenaban presencia. Otros son ya veteranos en esto de las celebraciones gastronómicas. A las puertas de la casa consistorial el alcalde, acompañado por gran parte de la corporación, esperaba la llegada de autoridades. Los primeros en llegar fueron el diputado del BNG Bieito Lobeira, y Carme Dasilva. Después llegó también la flamante delegada provincial de Innovación, Montse Prado, entre cuyas atribuciones se encuentra el área de turismo. Después llegaron también el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, y el vicepresidente, José Juan Durán. Y por parte socialista excusó su presencia la conselleira de Pesca, Carmen Gallego, aunque quien sí estuvo fue el diputado en el Congreso de los Diputados, Domingo Tabuyo. Por supuesto, ni que decir tiene que la coexistencia fue absolutamente pacífica. Pero, de todos modos, hubo algún que otro desconcierto a la hora de organizar a las autoridades en los actos de la casa consistorial. Finalmente, el protocolo mandó que la presidencia del alcalde estuviese flanqueada, a la derecha, por la delegada de Innovación y, a la izquierda, por el presidente de la Diputación. Eso sí, Montse Prado tuvo algunos problemas a la hora de sentarse. Su silla estaba demasiado elevada y no era capaz de bajarla. Tras grandes esfuerzos y muy a disgusto, tuvo que conformarse con quedarse más alta que el alcalde. Aunque fuera del consistorio el tiempo respetó las celebraciones, dentro el salón de plenos se llenó de público. Tanto que incluso algún concejal sugirió a la salida que habrá que ir pensando en ampliarlo. (Que tiemble el edil Fernando Meis, que tiene su despacho justo al lado). Después de abandonar el salón de plenos, todos los representantes políticos y de colectivos tuvieron la oportunidad de confraternizar de una forma ya más distendida en la plaza de O Corgo, donde estuvieron contemplando las obras del simposio de escultura. Después, a comer.