La historia de la ciudad es la de sus puentes, pero también la de algunos intentos fallidos por mejorar la conexión entre ambas márgenes del río. El incesante crecimiento urbanístico de Poio justo al otro lado del puente de A Barca ha motivado que en los últimos años un debate de ideas acerca de cómo mejorar las conexiones entre dos municipios que son ya de facto una única ciudad. Poio se ha convertido en una alternativa a los elevados precios inmobiliarios de la capital. El municipio es ya en uno de los pocos de Galicia que logran captar jóvenes para que fijen su residencia atraídos por un mercado más asequible. Sólo en los dos últimos años el entorno de A Barca ha crecido hasta ofrecer más de setecientas viviendas. Entretanto, la margen pontevedresa hace frente a la creación de barrios enteros como Tafisa, que contribuirán a agravar el problema. A día de hoy, y antes del desarrollo inmobiliario de la parcela pontevedresa, uno de los principales escollos con los que ya se encuentran quienes deciden fijar su residencia en la margen derecha son los congestionados accesos al centro de la ciudad a través de A Barca. Colapso viario Los desplazamientos desde la periferia de la capital sólo para hacer compras se estima que rondan los 14.000 cada día. Con todo, la cifra sólo representa un 10% de los vehículos que a diario colapsan las carreteras del entorno de Pontevedra. La situación se agrava si se tiene en cuenta que el proyecto para circunvalar Pontevedra sufre un importante atasco por la falta de consenso político y vecinal. Dependiendo de la alternativa que se tomase como referencia, el anillo podría eliminar unos siete mil coches de las calles más céntricas. Así las cosas, cualquier fallo en la red, como el producido ayer por el vuelco de un camión en el acceso a la autopista desde la autovía de Marín aboca a la red local a un colapso seguro.