La sangría de cada mes de septiembre

Martiño Suárez PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Matrículas, uniformes, cuadernos, mochilas, zapatos... Padres con niños en escuelas públicas y privadas hacen cuentas de lo que se gastarán estos días

29 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«Cada vez que abro el armario de Santi, la ropa le queda corta». Lo dice Ana García, madre de dos chavales, pero cualquier padre podría identificarse: como ella, cientos de pontevedreses tendrán que rascarse el bolsillo este mes para renovar vestuarios, comprar libros, pagar matrículas y sobrevivir al intento de cuadrar las cuentas sin volverse locos. «Se ve que la raza está mejorando», bromea Ana, hablando de cuánto han crecido sus hijos en un visto y no visto. La vuelta al colegio le supondrá «comprar libros, botas, unas zapatillas de balonmano y otras normales, chubasquero, ropa, bolígrafos, que creo que gastan uno por día, gomas, cuadernos... Y todo multiplicado por dos». La cuenta es tan grande y variable que prefiere no dar una cifra de lo que puede llegar a gastarse, aunque la extrapolación aterroriza: «Hasta ahora he comprado dos libros que Juan [su hijo, mayor, de 14 años] necesita, para ver cómo son. Uno costaba 24 euros y el otro 23. Hay que multiplicarlo por el porrón de asignaturas que tiene. Los de Santi [que tiene 9 años] me salen gratis este año, aunque me hace gracia eso de que los libros son gratuitos: pago mis impuestos, así que eso de que te los regalan es una chorrada». Con Santi en Primaria, en el Álvarez Limeses, y Juan en Tercero de Eso, en el Valle-Inclán, los dos colegios públicos, Ana se alegra de que «ninguno de los dos centros pida nada especial en cuanto a ropa. Pero aún así septiembre es una locura, y eso que yo compro lo justo, no soy de marcas». Aunque hay casos peores, y bastante próximos: «Mi hermana -explica Ana- tiene cuatro hijos, dos en la universidad, en A Coruña y en Santiago, y dos en el Sagrado Corazón, en Pontevedra. Dice que estos días prefiere ni pensar en lo que se va a gastar». Uniformes Tampoco quiere darle demasiadas vueltas Sonia. Su hija, que va a un colegio privado, aprovechará este año el uniforme del curso pasado, pero todo lo demás será nuevo: sólo en zapatos, dos pares que no ha podido comprar en rebajas, se dejará 120 euros. «A treinta euros la pieza, calcetines, camisas... Al final me pondré en 120 euros más», afirma.