Los libreros se sienten disgustados ante el modo en que se ha llevado el proceso y afirman que el sistema actual lleva a la picaresca entre los profesionales
29 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«No existe hábito de lectura por lo que el 60% de los ingresos venían de la venta de libros de texto. Ahora, con su gratuidad, habrá que buscar alternativas». De este modo se refería Ignacio Arribas, de la librería Escolma, a una medida que este año afecta ya a cuatro cursos escolares. Ahorro salvador para ciertas familias y, para los libreros, la perdición. Manuel Seijas, dueño de la librería Seijas y presidente de la Asociación de Libreros, se manifestaba así de crítico al respecto: «No estamos ante la gratuidad de los libros, sino contra el modo en que se ha llevado a cabo todo el proceso». No al sistema El modo de actuar, como explica Manuel Seijas, es el siguiente: «En el colegio se da al padre una lista para que acuda a cualquier librería y solicite los libros. Los libreros llevarán el pedido al centro y la factura se remitirá a la Xunta». Pero el problema viene luego: «Existen algunos directores de colegios -añade Seijas- que están entrando en el juego de gestionar el pedido de libros y las familias pierden toda la libertad de elegir, lo que da lugar a una gran picaresca en el sector». Y aunque el préstamo de libros sólo se produce cada cuatro años, existen los casos en los que la incorporación de nuevos alumnos o el deterioro de ejemplares provocan que se deban comprar más antes de tiempo: «Y cuando esto sucede -continúa el Presidente de la Asociación de Libreros- los padres ya no tienen nada que ver y todo queda en manos del director. La Xunta debería ser la encargada de la compra». «En esta situación, los vencedores en ventas de libros de texto suelen ser las grandes superficies porque, aunque el descuento máximo del 25% no se produce cuando quien paga la factura es la Xunta, los directores suelen optar por realizar los encargos en estos lugares porque a cambio reciben para los colegios diversos regalos como videos u ordenadores», concluye Seijas. ¿Y cómo combatir esta situación? Los centros grandes, a través de la reducción de personal y los pequeños, con la especialización. La librería Seijas, por ejemplo, ha buscado la alternativa con la venta de libro infantil.