Praza da Ferrería Miles de devotos acudieron ayer a pedir y a agradecer los favores del santo máis milagreiro, que ayer abrió en Pontevedra las romerías del verano
11 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.En la Red circula que San Benito hizo 143 milagros. Puede que de ahí venga el dicho popular de que el máis milagreiro de los santos es el del Monasterio de Lérez. El párroco, Crisanto Rial, no lo tiene tan claro: «la Santa Sede es muy estricta; hay que distinguir que una cosa son los milagros y otra los favores, las gracias y ayudas, y en este caso sí que son incontables las que ofrece San Benito de Lérez». La prueba está en la aglomeración de fieles que que cada 11 de julio se mantiene fiel a esta romería, tanto en su aspecto religioso como en el festivo. Ayer, las misas comenzaron a las siete de la mañana y «ya ves que la iglesia está de bote en bote, tenemos que habilitar cuatro puertas de salida». «Y así es año tras año durante siglos», añade. Eso sí, quizás este año San Benito es más internacional que nunca, después de que Joseph Ratzinger eligiese el nombre de Benedicto XVI para convertirse en el nuevo Papa tras Juan Pablo II. Hablemos de esas gracias. Crisanto Rial recordó ayer en Radio Voz Pontevedra el caso de un soldado que volvió de Bosnia con una afección de granos en la piel, al que los médicos no encontraban solución. «Dijo que no creía ni en Dios ni en la Iglesia, pero se llevó el aceite y al mes nos escribió diciendo que los granos habían desaparecido», contó el párroco. Las muestras de agradecimiento al santo se muestran también en esta festividad, tanto en los exvotos de cera que los fieles dejan mostrando la parte del cuerpo que ha sanado, como en los billetes que cuelgan al santo durante los intermedios de las misas o en la procesión, o como aquellos que prefieren dar su donativo en sobre cerrado. Mientras hablaba ante los micrófonos de Radio Voz, Crisanto Rial abrió, por ejemplo, uno de ellos que contenía 300 euros y el mensaje anónimo Gracia concedida. Al otro lado del río, en Monte Porreiro, la empanada y los mejillones dominan el menú de la jornada entre aquellos romeros que, desafiando al intenso calor, buscaron el mejor rincón para disfrutar de un día de fiesta.