«Mi protocolo es el sentido común»

María Conde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Entrevista | Candela Cort Se formó en Bellas Artes y escogió la rama del diseño en uno de sus campos más exclusivos. Hoy sus tocados y sombreros se cotizan en las celebraciones más selectas

30 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?andela Cort abre la nueva andadura de la Sala X de Bellas Artes con una selecta muestra de su trabajo, en algunos casos con tocados especialmente adaptados para las protagonistas de las obras artísticas. «He elegido para cada personaje que aparece en los cuadros el tocado que yo le pondría -señala-. Entonces, mis diseños, que te pueden parecer muy modernos, se convierten en muy clásicos. Ver a Catalina de Aragón con unos tules y unos aros sorprende, pero qué guapa está». Las obras de esta artista, simbiosis perfecta de arte y diseño, podrán visitarse hasta el día 7. -Ha impartido un taller a los alumnos de Diseño y Moda ¿Qué ha intentado transmitirles? -Pues entusiasmo y emoción. Y a lo mejor despertarles el interés por la cabeza, que quizás la tenemos un poco olvidada, además de transmitirles que es apasionante hacer un sombrero. -Parece que la costumbre de llevar sombrero o tocado a las celebraciones ha resurgido en los últimos tiempos. -Sí, ahora parece que resurge. La verdad me encanta que sea algo que no está a la última moda, que no se utilice con frecuencia. Si todos los días todo el mundo usara sombreros posiblemente ese día yo dejaría de hacerlos. Me gusta que sea algo único, algo especial que te pones para celebrar, estar más guapa. -Su participación en las últimas bodas reales sin duda ha tenido mucho que ver en ese resurgimiento. -Bueno, yo nunca me he anunciado en los sitios. Mi publicidad es el boca a boca. A mi que una señora vaya a una boda, sea o no real, guapísima y toda la gente que la ve, para mí está haciendo publicidad. Luego me llaman. El boca a boca funciona pero para ello tienen que estar guapas. -¿Qué es en lo primero que se fija para diseñar un sombrero? -Hay gente que empieza comprándose un traje y luego poniéndose el sombrero y otra que empieza la casa por el tejado. Todo vale. Pero para mi trabajo necesito conocer a la persona que lo va a llevar, ver qué cara tiene, cómo es su pelo, su forma de cabeza, qué cuello tiene, la estatura, el talante; hasta qué punto se atreve, para acertar y que vaya cómoda y lo luzca con naturalidad. -¿Qué materiales utiliza? -Me inspiro en los materiales, la verdad es que el material en sí es ya el que me guía y me marca el camino. Hay materiales que me permiten trabajarlos de una manera y otros de otra, pero una tónica general en mi trabajo es que siempre busco materiales ligeros, que sean transparentes, dúctiles y que se manejen con poquitas herramientas. Pienso que un sombrero cuando es ligero, no pesa y no da dolor de cabeza. Cuando llegas a olvidarte que lo llevas puesto es cuando de verdad lo llevas bien. Es como cuando te aprieta un zapato, no disfrutas realmente. Con un sombrero pasa lo mismo, tienes que estar cómoda y olvidarte que llevas algo para mover el cuello bien y lucirlo. -¿Y cuál es el protocolo para lucirlo?, porque opiniones hay para todos los gustos -Pues la verdad es que creo que no existe. Cada uno te dice, el protocolo dice que hay que quitarse el sombrero para sentarse a la mesa. No. El protocolo que yo practico y que recomiendo es el sentido común, es decir, no te sientes a comer con algo que vayas a molestar al vecino o te pongas algo que te vas a quitar. El protocolo que mantengo es que salgo de casa y entro igual. -¿Qué opina de los diseños que vemos cada año en las carreras de caballos de Ascot? -Ascot es apasionante. Me invitaron un año y la verdad es que disfruté como una enana. Y he hecho muchos sombreros para gente que ha ido. Hay de todo. Hay dos mil sombreros, de ellos muchísimos horrores, pero alguno fantástico. Me encantaría volver, es una maravilla. -¿Entre sus clientas, existe la cabeza perfecta? -Hay muchas, aunque no me gusta dar nombres porque hay que tener mucho cuidado. Pero hay muchas cabezas que todo les queda bien. Es una maravilla, cuando viene una de estas personas, es una gozada y un gusto. -¿Antes muerta que sencilla? -Yo no. Yo antes sencilla que muerta.