?ue Pepiño ha dejado paso a JB quedó claro ayer en Pontevedra. A la cara gallega del Efecto ZP se le nota que lleva algún tiempo caminando por moquetas, incluso cuando hace campaña. No hay detalle que se le pase. Rodeado del aparato local -el presi José Antonio García Lores, Cáceres; la cara socialista de la ciudad, Teresa Casal, etcétera, etcétera, y el diputado nacional, Antón Louro-, al todopoderoso secretario de organización del PSOE, también le acompaña una cohorte de apuestos madrileños, que acaban heredando, caso de Pedro, la invitación a una cena que organiza la agrupación pontevedresa. «A ver si hase algo por Pontevedra», le saluda orgullosa una mujer con acento de Raxó, en la confluencia de Daniel de la Sota con Peregrina». Vienen de tomarse un cafetito en el Carabela, ese que el otro día no pudo saborear Emilio Pérez Touriño, por culpa de..., resumiendo, de Ence. Faltaría. JB se busca la foto. Y la consigue. Entra en la popular perfumería de Tito de la Peña y se compra un frasco ¿de? Loewe, por supuesto. Ya han encaminado hacia La Oliva. Saluda a Merceditas, que le dice: «Contigo lo tenemos muy fácil». «Es simpatizante, ¿verdad?» Saca un billete de 100 euros (esos que pocas veces ve el currela) y se compra un minitransistor. ¿Dónde? En la tienda del cuñado de Emilio. «Yo compro en Pontevedra, pero Rajoy (MR) la vendió al no conectar Pontevedra con la A-52». Dixit.