Pulso entre galos y empanadas

R. G. | M. H. LALÍN | VILAGARCÍA

PONTEVEDRA

MIGUEL SOUTO

En directo | Domingo gastronómico en Cruces y Valga Cruces y Valga se batieron ayer en duelo gastronómico. Por el galo apostaron El Consorcio y un reportero pecaminoso. La empanada contraatacó con 30 metros de xoubas y zorza

29 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Vila de Cruces y Valga desenfundaron ayer cazuelas y rodillos para nutrir sus calles con visitantes apetentes. Los dezanos vaciaron sus corrales y ofrecieron un sacrificio masivo para complacer a los comensales. En el municipio no quedó un galo vivo. Primero se agotaron los ajusticiados y depués se vendieron también los rehenes. Hubo quien compró hasta catorce ejemplares vivos, aunque sus cánticos matutinos pasarán a la historia en breve. En las crónicas locales quedará también la duodécima edición de la fiesta. Se recordará como el mítico día en el que compartieron escenario un reportero pecaminoso y cinco vocalistas de los de quitarse el sombrero. El Michael Moore español era el reportero. Se llamaba Willy y era célebre por incomodar a los políticos del Congreso. De Pecado original saltó a la fama y desde allí aterrizó en Cruces para dar el pregón y ganarse una buena enchenta. «Hay que tener para confiar en un desalmado como yo para dar el pregón. Y más siendo del PP», advirtió sin miramientos. Le impresionó saber que Manolo Escobar, Norma Duval y Arévalo le precedieron como pregoneros. Comparó el Congreso con un gallinero y propuso trasladar el hemiciclo a Cruces para calmar los ánimos de los ministros que más cacarean. También prometió volver en el 2006 sin cobrar, pero se jugó la invitación animando a los gallegos «a hacer algo el 19 si quieren». Fue el telonero del Consorcio. Ni Sergio, ni Estíbaliz ni Amaya parecían capaces de animar aquella sesión vermú setentera. Parecía que el grupo estaba más acabado que Agassi. Pero eso fue sólo al principio del concierto. Los temas de Mocedades rejuvenecieron al auditorio y la actuación culminó con un Chacachá del tren que arrancó de las butacas al público y lo puso a bailar al compás de otros tiempos. Fue en seco y con hambre. Y aún así acabaron todos cantando a coro la Rianxeira. Contra eso, Cordeiro lo tenía difícil. Pero también dio la talla sin miedo. Su empanada de maíz medía treinta metros y dentro tenía xoubas de Rianxo, berberechos de Vilanova, zorza, atún, mejillones, pollo, zamburiñas y pulpo. A Valga no llegó la inflación y la ración, como el año pasado, costó 1,5 euros. Un lujo para el paladar. Y para la vista también, porque el Corpus llenó de flores la comarca entera.