El hambre como reivindicación

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Reportaje | Protestas en la cárcel de A Lama

20 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?anto sindicatos como la dirección del centro penitenciario de A Lama tiene una misma opinión: las huelgas de hambre protagonizadas por presos, ya sean reales o meras comunicación de intenciones, son habituales. Días atrás, un recluso trasladado de la prisión de Nanclares de Oca anunció una protesta de privación de alimentos. Al parecer, se quejó de estar siendo víctima de una persecución por parte del personal y, según algunas fuentes, llegó a ingerir una barra metálica. Los representantes sindicales consultados ayer manifestaron, sin embargo, que este tipo de situaciones ya no tienen el cariz reivindicativo social o político de hace años, cuando las circunstancias en el interior de los centros penitenciarios eran, en el mejor de los casos, dramáticas. Ahora las huelgas de hambre, según explicaron desde estas centrales, tienen objetivos más espurios. Así, en la gran mayoría de ocasiones, los reclusos acuden a esta medida de presión para tratar de lograr el traslado a otra prisión del territorio nacional o, simplemente, un cambio de módulo. Esta es la opinión que mantienen varias de las fuentes consultas con respecto al caso anteriormente citado y protagonizado por un interno procedente de Nanclares. En muchos casos y para llevar la problemática hasta límites insospechados, algunos presos no dudan en tragarse pilas o objetos metálicos. Con este proceder aparentemente buscan provocar riesgos de perforaciones de estómago y que, llegado el caso, sean derivados a algún módulo hospitalario. En relación con las huelgas de hambre, los sindicatos mantienen que los casos más problemáticos son los que tienen como motivación algún tipo de cuestión de índole política. En la mente de muchos está el episodio protagonizado hace muchos años en varias cárceles españolas por presos de la banda terrorista Grapo. No obstante, en la mayor parte de las veces, la comunicación de una huelga de hambre queda en eso, en una mera amenaza de palabra.