Pontevedra no se viene abajo

Martiño Suárez PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Reportaje | Conservación de inmuebles Sólo dos casas se encuentran en este momento afectadas por un expediente de ruina, y las que están apuntaladas no presentan mayores riesgos, según el edil de Urbanismo

23 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?Pontevedra é unha das cidades de España máis preocupadas polo estado dos seus edificios», dice César Mosquera, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Pontevedra. En el casco urbano hay, con todo, unas cuantas casas desocupadas y con muy mala pinta, en algunos casos hasta apuntaladas. Según el Instituto Nacional de Estadística, 4.783 tienen más de cincuenta años y 992 más de cien, 196 están en la ruina práctica y 1.173 en mal estado. Sin embargo, apunta el edil, ninguna de ellas corre riesgo de desplomarse, como ocurrió esta semana con un inmueble en pleno centro de Vigo. Las edificaciones pontevedresas sobre las que pende un expediente de ruina son, en este momento, sólo dos. Se trata de dos casas de planta baja, deshabitadas y muy baqueteadas, situadas en el frontal urbano que da al río Lérez. En el pasado se han acumulado muchas más actuaciones de este tipo, que, según fuentes del Concello, ya han sido resueltas, en ocasiones porque la construcción ha sido derribada y en otras muchas porque los propietarios han hecho las reformas que se les pedían. El Ayuntamiento no suele actuar de oficio en estos casos, sino que lo hace si media denuncia de otros propietarios, que ven sus pisos amenazados por el estado del de sus vecinos, o porque lo requiere una situación puntual, como que se caiga una cornisa o el deterioro sea ya muy evidente. El caso de los inmuebles que se caen o que, de repente, se ven afectados por una situación semejante a la vivida en Vigo, se ha hecho muy notorio últimamente. Desde los derrumbes de manzanas enteras en el barrio de El Carmel, en Barcelona, debido a unas obras del metro, o el miedo de los vecinos del Papagayo, en A Coruña, donde hace meses se convive con un enorme agujero por unas obras, han puesto la situación de actualidad. Obras del Museo Una situación en cierto modo parecida a la del Papagayo es la que se vive en la llamada Mazá Cultural, en la zona vieja, entre las calles Sierra y Cobián Roffignac, en donde se ha excavado un gran agujero para las obras de ampliación del Museo. Sin embargo, los vecinos de la zona consultados no han encontrado objeciones, al menos por el momento. Difíciles de detectar No hay demasiadas situaciones semejantes en Pontevedra, aunque vecinos de la calle García Camba sí se han quejado, con la boca pequeña, del estado de un edificio histórico y totalmente deshabitado desde que cerró el comercio que ocupaba su bajo. «Nós temos unha ordenanza sobre mantemento de fachadas que só afecta ao exterior dos inmobles, e que elaboramos a raíz dunha avalancha de caída de lousas á rúa -explica Mosquera-. É unha norma que se está copiando por aí, incluso en Vigo. Pero os danos estruturais son moi difíciles de detectar, e o Concello non pode entrar niso. Hai unha lei xeral ao respecto». Las rehabilitaciones en el casco viejo, favorecidas por la aprobación del Peprica hace un par de años, han solucionado bastantes de los problemas que se presentaron hace años. En Pontevedra sigue habiendo varios edificios apuntalados po exigencia del Concello, aunque, según César Mosquera, «ningunha das ordes é recente, e ningún dos edificios corre risco de derrumbe».