Comentario | «Impresión de Don Quijote»
22 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Tras el aplazamiento de su gira el mes pasado por enfermedad del actor principal, el Teatro Negro de Praga ha vuelto a presentarse en Pontevedra donde cuenta sus actuaciones por éxitos, dada la calidad extraordinaria de sus componentes y el montaje de sus obras verdaderamente admirable. En esta ocasión, la singular compañía que dirije Pavel Marek presentó la obra Impresión de Don Quijote, con la que Caixanova se suma al IV Centenario del libro de Cervantes. El Teatro Negro ha ofrecido un espectáculo muy diferente a lo habitual, por su concepción, complejidad y realización y porque se desmarca un tanto de su línea de teatro en negro. En la representación, hemos observado tres perspectivas: la presencia real de los narradores Don Quijote y Sancho, los actores representando a éstos y otros personajes de la inmortal obra y una tercera dimensión que es la grabación videográfica; yuxtaponiendo las perspectivas, cual imagen tridimensional. Un magnífico guión culto explicando los hechos de los personajes ficticios a la hora de escribir la obra y su publicación en prensa, simultaneado con diversos pasajes de la misma, apoyados en fotografías y vídeo, dando como resultado un espectáculo fabuloso, mágico, ensoñador... pleno de fantasía onírica. Descollante la concepción de la obra, la complejidad de su montaje, la interpretación, luz, sonido, efectos especiales, música, fotografía, vestuario y direcciones interpretativa y escénica. Casi dos horas ininterrumpidas de infinito goce artístico. La Impresión de Don Quijote es un gran espectáculo, difícil de describir, asumible directamente por los sentidos, de una calidad e inteligencia fuera de lo común, rozando lo inverosímil... en el que se escenifican episodios de la obra cervantina y de su autor, como: los molinos de viento, el manteo de Sancho Panza, la pelea en la venta con los odres de vino, la polvareda de las ovejas y los carneros, las galeras, la batalla de Lepanto, los ladrones en cuadrilla de la Santa Hermandad, la prisión en Argel, el Quijote enjaulado llevado a casa, Sancho exhortando a su amo para nuevas aventuras, el episodio con el caballero bachiller, duelo con Sansón Carrasco, Dulcinea del Toboso, la cueva de Montesinos, el retablo de Maese Pedro, molinos de agua, el caballo de madera y su vuelo, el caballero de la Blanca Luna y su lucha con Don Quijote... Una obra inmortal y una excelente representación, de la que no damos nombres por mor del espacio. Solamente añadiremos dos frases, la pronunciada por Don Quijote en el lecho de muerte: «¡Bendito sea el Dios Todopoderoso que tan bien me ha hecho!» y la casi postrera frase del espectáculo: «Aquí quedais -le dijo a la pluma- 400 años y nunca se ha dejado de imprimir».