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PONTEVEDRA

Praza da Ferrería La elección de Benedicto XVI como nuevo Papa es acogida con mucha prudencia por representantes políticos y culturales de la ciudad

20 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Algunos políticos expresaron ayer con mucha prudencia y cautela su opinión sobre el nombramiento del cardenal Ratzinger como nuevo Papa. La mayoría prefiere esperar a ver su labor al frente de la Iglesia católica para hacer una valoración. El presidente de la Diputación, Rafael Louzán, cree que Benedicto XVI va a continuar la labor de Juan Pablo II. «É un desenlace feliz e esperamos que sexa para ben da Igrexa e tamén da sociedade», dijo. De la misma opinión es el vicepresidente de la Diputación José Manuel Figueroa Vila, quien añadió que «a continuidade creo que é boa para unha institución como a Igrexa». Y la también vicepresidenta del organismo provincial, concejala y presidenta local del PP, Teresa Pedrosa, es partidaria de esperar a que empiece a actuar y ver las líneas de su pontificado antes de hacer valoraciones. Por su parte, el alcalde Miguel Anxo Fernández Lores, tras indicar que no era su competencia como alcalde de todos los pontevedreses inmuiscuirse en este tema, manifestó que «nos alegramos cos que se alegran e, en todo caso, nos mantemos indiferentes cos que están indiferentes. Xa veremos qué transcendencia ten e como vai evolucionando esa nova etapa na Igrexa católica». Menos parco que los políticos fue el presidente del Liceo Casino de Pontevedra y catedrático de Derecho Canónico José Ángel Fernández Arruty. Mientras seguía en directo por la televisión la primera misa del nuevo Papa, reconoció ante los micrófonos de Radio Voz Pontevedra que le habría gustado un Papa más aperturista, pero que como católico acepta a Benedicto XVI, al que considera un brillante teólogo y filósofo. Sobre su elección, lo que más le llamó la atención fue la rapidez con que se produjo, lo que le lleva a pensar que el sector denominado reformista no encontró un candidato de consenso que oponer. Conoció al actual Papa en un congreso de Derecho Canónico en 1978 y sobre su supuesto conservadurismo subrayó que no cree que sea un Pontífice duro, com le califican, y que hay que tener en cuenta que los cardenales «cuando llegan a Papa, cambian radicalmente».