EN LA ONDA | O |
16 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Pontevedra ha cerrado una de sus semanas mas olorosas, para no desentonar con su historia. La huelga de la basura sigue oliendo, quizás porque fue un conflicto «inusual». En el BNG se critica en privado la actitud de la empresa por poner al gobierno local contra la pared con seiscientas toneladas de basura en las calles, para terminar plegando velas. Sin embargo, en Comisiones Obreras dicen que al BNG lo que mas le molesta es no poder consumar el despido del trabajador de Inusa, por ser delegado de CC.????OO. Es más, dicen que el Bloque no pudo evitar la unidad sindical porque «los delegados de CIG en la empersa pertenecen a la rama de la CXTG, que no controla Rafa Iglesias». Es sin duda un análisis con chinchetas. En el PP completan la argumentación diciendo que la afiliacion del trabajador fue la causa de que «el alcalde no quisiera mediar en la huelga para castigar a Comisiones». Y en medio de este debate, alguien sigue revolviendo en la basura, investigando posibles anomalías en el servicio que presta Inusa. Recogida la basura, reaparece Ence. El alcalde no dudó en recibir a un militante del PP, Isidro Lago, para hacer ver que algunos populares también están en contra de la pastera. Mientras en el Concello se reían por el pullazo a los populares, Tere Pedrosa se acordaba de Lores llamándole de nuevo «sectario». Alguien le aconsejó que devuelva el golpe recibiendo a Beiras y a Arrate Varela, para seguir chinchando. Y mientras tanto, Comisiones Obreras a lo suyo. García Pedrosa se trajo a Pontevedra a su jefe nacional para dejar claro el apoyo «del primer sindicato nacional» a favor de Ence. Fidalgo y Pedrosa en las chimeneas de Lourizán son además la mejor foto para ganar las elecciones sindicales de Celulosas. Quedó claro además que la empresa vería con buenos ojos una victoria de los cocos. Por cierto, la visita de José María Fidalgo fue aplaudida incluso por UGT. Dirigentes de este sindicato se felicitaron de que por una vez los de Comisiones hubiesen limpiado y adecentado el edificio sindical, que ya olía a rancio.