La m...

| MERCEDES ESCAURIAZA |

PONTEVEDRA

PLAZA PÚBLICA

09 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

PONTEVEDRA y Huelva parecen a priori almas gemelas. Las dos son ciudades costeras, habitadas por gentes de bien, con buen clima y pescadito en sus mesas. Ambas gozan de una situación estratégica y de un pasado milenario y además, son las únicas capitales españolas en las que el emblema de Ence y los humos de las chimeneas por las que respiran sus fábricas de celulosa ondean bajo sus cielos. Pero mientras aquí esos humos huelen mal y por el sur olfatean el dinero. Desde hace unos días Pontevedra y Huelva han encontrado otro punto en común: la mierda (con perdón). Pero mientras aquí sirve para deteriorar calles y plazas, expandir un inmensísimo hedor, medir la resistencia de un diálogo social quebrado y poner a prueba la urbanidad de los pontevedreses, los onubenses la miran desde otra óptica. Mañana mismo 500 alumnos de la Universidad de Huelva van a participar en el curso «Historia de la mierda», en el que se va a plantear una visión alternativa de un elemento esencial, analizando la psicología de lo escatológico o las costumbres en el mundo. Por favor, que no se fijen en nosotros. Verían de todo menos poesía.