Reportaje | El otro paraíso de Pontevedra La finca de Lourizán abre sus puertas de par en par para mostrar toda su riqueza botánica y forestal, acumulada tras varias décadas de actividad investigadora
19 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Durante muchos años se habló de la finca de Lourizán como un arboreto consagrado a fines científicos. Ahora, sin perder actividad investigadora, las 52 hectáreas del recinto se han convertido en jardín botánico y ofrecen a todos el gozo de la contemplación de numerosas especies singulares y de sus amplias colecciones de castaños, pinos y eucaliptos. Además, frente a las restricciones de otras épocas, Lourizán tiene ahora abiertas las puertas de par en par -el paso de vehículos queda limitado a partir de las 15 horas- para cualquier visitante que quiera conocer este paraíso botánico pontevedrés, otrora residencia de Montero Ríos, el político que negoció la paz con EE.??UU. tras la guerra de Cuba. La finca que un día perteneció al político liberal fue adquirida años más tarde por la Diputación, que la cedió la primero al Ministerio de Agricultura y, más tarde, a la Xunta para convertirla en uno de los centros de investigación forestal más importantes de Europa. A lo largo de estos años ha habido épocas de puertas abiertas y otras de mayores restricciones. Aún después de la instalación de Ence, muchos pontevedreses elegían este enclave paradisíaco para hacer sus fotos de bodas tras la ceremonia nupcial. Ahora, Lourizán no sólo quiere ser conocido por los científicos. Desde hace unos días, escolares de distintos colegios de la provincia pueden visitar el recinto dentro del programa O campo á escola que patrocina la Diputación (para concertar visitas basta con llamar al 986 804 100 y ponerse en contacto con el Servicio Agrario). El programa incluye charlas de Federico de la Peña sobre los animales más cercanos y una visita guiada al jardín botánico para descubrir, además del tesoro vegetal, rincones que, en muchos casos, sirven para recuperar la memoria de una cultura tradicional, antaño transmitida de padres a hijos al calor de la lareira y hoy en trance de olvido. Plano para no perderse Pero Lourizán está abierto también para cualquier visitante que se acerque a la puerta, según indicó el subdirector, Francisco Javier Silva. El centro investigador ha editado incluso un amplio folleto en el que se ofrece un mapa muy útil del recinto con dos recorridos señalizados para conocerlo a fondo. Desde la fuente de los tres caños hasta la poza de las truchas o el parque de las rías, un primer itinerario, señalado en azul, nos conduce por la parte más próxima al recinto edificado que preside el Pazo de Lourizán. Un segundo itinerario, señalado en rojo, nos transporta hasta las valiosas colecciones de castaño y hacia los bosques de eucaliptos y pinos. De camino, desde una colección de acebos hasta otras de nogales, secuoyas, chopos y cerezos.