Crónica | Expectación por el traslado de un preso de A Lama al dentista
11 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?l reloj estaba a punto de dar la una de la tarde ayer cuando un furgón de la Guardia Civil, escoltado por dos coches de este cuerpo, irrumpía en la calle Sagasta. Ante la sorpresa de los viandantes, los vehículos se detenían -en un caso sobre la acera- y los agentes bajaban a una persona esposada. La expectación provocada propició que hasta la zona también se desplazaran funcionarios de la Policía Local. ¿Un robo en Zara? ¿Un atraco en un banco? ¿Algo relacionado con el 11-M? La imaginación de la gente comenzó a aflorar y las conjeturas más variadas e inverosímiles no tardaron en surgir. Muchos de los presentes se dejaron llevar y no cayeron en la cuenta de que el detenido no era conducido al interior del vehículo, sino que lo abandonaba. Lamentablemente, la realidad es normalmente mucho más prosaica que la fantasía. Y en esta ocasión no iba a ser una excepción, ya el despliegue era por el traslado de un interno del centro penitenciario de A Lama a una consulta médica externa, más concretamente al dentista. La solución al misterio pareció no contentar a algunos de los presentes, que pronto comenzaron a censurar por lo bajini lo que consideraban era un excesivo despliegue policial. Sin embargo, la Guardia Civil mantuvo lo contrario. Miembros de este cuerpo señalaron, no sin cierto grado de sorna, que: «Vale. Utilizamos menos personal en el traslado del recluso, con lo que aumentan los riesgos de fugas o incidentes, y si huye... ¿Quién sería el responsable último de lo sucedido?».