La otra cara de un Oscar

| ALFONSO GONZÁLEZ |

PONTEVEDRA

EN LA ONDA

01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Si hay un personaje de moda estos días en Pontevedra ese es Celso Bugallo, el único pontevedrés, de Vilalonga, en posesión de un trocito del Oscar. Desde hace horas no para de contestar al teléfono ni de leer felicitaciones, que de momento le llegaron de todas partes, menos de Pontevedra. Entre los telegramas que ha recibido hay uno firmado por el propio ZP, otro por el presidente de la Xunta, e incluso uno por el alcalde de Santiago, con el que les une simplemente el mismo apellido, de contrabandista, como suelen bromear. Ahora que le salen amigos por debajo de las piedras, sus allegados recuerdan que Bugallo lleva tiempo intentando crear una escuela de teatro municipal en Pontevedra. Su proyecto fue rechazado varias veces por los gobiernos del PP y del BNG. Cansado de tantos noes, dicen sus amigos que está ahorrando para crear una Casa de las Artes, un centro privado para enseñar teatro a los niños, recordando sus tiempos de profesor de teatro en la academia Logos. Lejos quedan también las representaciones de mímica, en solitario por toda Europa, o sus varios trabajos para subsistir. Fue mozo de supermercado, mecánico de coches, panadero, y a punto estuvo de ser un galáctico del fútbol, fichando por el Indaucho, filial del Athletic de Bilbao. ¡Cuántas cosas hay detrás de un Oscar!. Enhorabuena.