La endeble unión entre los dos sectores de vendedores saltó por los aires a puñetazos Un acompañante del rey de los gitanos, supuesto agresor de José Luis Muiños
28 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?a asamblea en la que ayer se tenía que haber acordado la reanudación del mercadillo acabó de la peor manera posible: con uno de los portavoces del colectivo de autónomos, José Luis Muiños, ensangrentado tras recibir, en pleno estrado, una agresión por parte de integrantes de la facción que lidera Sinaí Giménez, presidente de la Asociación del Pueblo Gitano y representante de la mayoría de los vendedores). La asamblea acabó a puñetazos y con una división que ahora sí que parece insalvable y deja el futuro del mercadillo de Pontevedra más en el aire que nunca, si bien los simpatizantes de Muiños anunciaron que el día 8 montarán sus puestos aunque les vaya «la vida en ello». Cambio de días La reunión comenzó con aparente normalidad, con una asistencia de cerca de doscientas personas. Pero la tensión fue creciendo cuando se habló de la posibilidad de cambiar el día de feria. En lugar de celebrarse el 1, 8, 15 y 23 de cada mes, Sinaí Giménez defendió el cambio a los viernes aludiendo al «interés mayoritario de los vendedores y también de Pontevedra». Muiños se opuso a ese cambio afirmando que él está «con la tradición, y las fechas del mercadillo de Pontevedra son conocidas en toda Galicia». Ambos aseguraron, en cualquier caso, que aceptarían lo que votase la mayoría. Entonces intervino desde el público Morón, el rey de los gitanos de la provincia de Pontevedra (y padre de Sinaí Giménez), para apostar por el mercadillo los viernes y acusar a «cuatro personas» de traicionar a los ambulantes, de «jugar con los vendedores como si fueran pelotas» y de mirar por «intereses personales». Morón fue rebatido por parte del público, y también por José Luis Muiños, sentado en la presidencia junto a Sinaí, a Fernando Fernández (presidente de la asociación de venta ambulante) y otras dos personas integrantes de la comisión que el jueves se reunió con Teresa Casal. La tensión fue subiendo. Sinaí habló de que «traidores siempre los ha habido» y llamó «chivato» a Muiños. Éste le respondió acusándole, según indicaron algunos testigos, de haberle «besado los pies» a Teresa Casal. Esta frase, supuestamente repetida en varias ocasiones, hizo saltar la espoleta, y elevó el cruce de descalificaciones entre ambas partes. La discusión hizo que Morón se acercara al lugar que ocupaba Muiños. En seguida saltaron dos o tres acompañantes del rey de los gitanos, que parecía que iban a detener a éste. Pero no. Lo que hicieron fue enzarzarse con el portavoz de los autónomos. El bastón volaba A partir de ahí es difícil describir lo sucedido e incluso identificar al autor material de la agresión a Muiños, que fue el único que resultó herido. Lo cierto es que entre el montón de gente que se arremolinó junto a la mesa presidencial, el bastón que portaba Morón volaba de un lado para otro; también es cierto que el propio Sinaí trató de apaciguar los ánimos; y que al final del tumulto salió Muiños con la cara ensangrentada. Éste abandonó el salón de actos y gente de su entorno llamó a la policía. Un total de diez agentes de la nacional y de la local se personaron en el lugar y tomaron declaración a varias personas, entre ellas Sinaí, Morón y Muiños, quien tuvo que ser atendido en un centro médico por las lesiones sufridas en la cara.