«A Julia le atrajo la despensa»

La Voz C.???B. | CALDAS

PONTEVEDRA

Reportaje | La experiencia de una familia de Caldas con una niña rusa A través de la asociación Ledicia Cativa, el Ayuntamiento ofrece este año a las familias la posibilidad de acoger a menores de Chernobil durante el verano

25 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?esde hace años el Ayuntamiento de Caldas, como otros muchos gallegos, colabora con el programa Vacacións en paz. La iniciativa consiste en que familias de la localidad acojan durante el verano a niños saharauis. Los gastos del viaje corren por cuenta del Concello, debiendo costear los vecinos la manutención. Últimamente, el número de familias participantes en Caldas se redujo por diversas circunstancias. Con una filosofía similar trabaja la asociación ourensana Ledicia Cativa. A este colectivo, que gestiona acogimientos de niños rusos residentes en orfanatos y afectados por radiaciones, acudió una vecina residente en Eirín, Mercedes Rodríguez. «En principio pensé en una niña saharaui, pero me echaba para atrás que sólo pudiera venir tres años -explicó ayer-. A través de un programa de televisión y una amiga que tiene una niña rusa surgió esta posibilidad. Luego llamé a la Xunta y ellos me hablaron de Ledicia Cativa». Así fue cómo Mercedes y David, su marido, conocieron a Julia, una niña 7 años de una localidad muy pobre próxima a Chernobil, Novozybkov. Siguiendo el ejemplo de esta pareja, el Concello también se puso en contacto con la asociación y este año está dispuesto a colaborar económicamente. «Si alguna familia se anima, costearíamos los gastos del viaje, al igual que con los saharauis, y si no surge ninguna estudiaríamos la posibilidad de una ayuda», indicó la concejala de Asuntos Sociales, Begoña Castro. Mercedes, que seguirá costeando el traslado de Julia, comentó que la pequeña procede de una familia desestructurada: «No tiene padres y su abuela se hizo cargo de ella y de su hermano». Ledicia Cativa asegura en su web que estudios médicos de Institutos Epidemiológicos rusos estiman que dos meses de clima y alimentación en España aumentan la esperanza de vida de los menores en dos años. Su «mami» adoptiva da fe: «A Julia lo que le atrajo el año pasado fue la despensa. Sobre todo, la fruta y la verdura. Hay que ver cómo come, un día hasta tuvimos que llevarla al hospital por un empacho». Mercedes habla por teléfono con la niña una vez a la semana. Uno de los aspectos que destaca es la facilidad con la que aprendió el idioma: «A los diez días hablaba español y cuando se fue decía que se había olvidado del ruso». Esta mujer anima a otros a sumarse: «Las despedidas son duras, pero es una experiencia maravillosa y gratificante. Son ellos los que te acogen a ti».