Crónica | Una jornada marcada por la polémica Trabajadores de Ence y sindicalistas afines a la compañía obligaron a suspender un pleno a las diez de la noche cuando tendría que haber empezado a las doce de la mañana
13 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.A las doce del mediodía del pasado 22 de octubre, un grupo de unos trescientos trabajadores de Ence, con Comisiones Obreras al frente, tomaron el Teatro Principal de Pontevedra cuando iba a comenzar un pleno municipal. Era la respuesta a la política del equipo de gobierno contraria a la expansión y consolidación del complejo pastero en la ría. Instantes antes, los trabajadores habían recibido a los políticos en plena calle con abucheos. El patio de butacas y el anfiteatro se llenaron de pancartas, mientras los movilizados proferían insultos y gritos creando un ambiente ensordecedor. El alcalde Miguel Anxo Fernández Lores sólo tuvo tiempo de decir «bos días a todos» pero su voz fue apagada por el ruido. Hasta en cinco ocasiones trató infructuosamente de continuar la frase. Fue el comienzo de un pulso para medir las fuerzas de uno y otro lado. Lores optó por suspender temporalmente el pleno con el objetivo de reanudarlo una vez se hubiera tranquilizado la situación, pero sin abandonar en ningún momento el Teatro Principal. Los empleados de la factoría y los sindicalistas, por su parte, aguardaban expectantes, ante una decisión que más de uno interpretó como un gesto «de chulería, prepotencia y provocación». Tres veces el alcalde intentó reanudar la celebración del pleno. Fue inútil. Los bocinazos se lo impidieron, pero Lores, impertérrito, se negó a suspenderlo definitivamente. Hasta que pasadas las diez de la noche y ante la imposibilidad de que se discutieran todos los asuntos del día antes de las doce de la noche, decidió tomar esa decisión. Cedió y los trabajadores de Ence despidieron a la corporación como la habían recibido: con una sonora bronca. El pleno se celebró finalmente cinco días después, en una jornada en la que tanto el BNG como el PSOE fueron desagraviados por los asistentes al mismo.