«La oposición no lo hace del todo bien porque le falta práctica»

Martiño Suárez PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Entrevista | José María Rodríguez El dirigente de la patronal pide mejoras en el servicio de transporte y aboga por rebajar las trabas a industrias como Ence para «no perder el tren»

09 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?a modernización del sector empresarial y la industrialización de Pontevedra son los principales retos que traza José María Rodríguez para el futuro de la ciudad. Presidente de la Asociación de Empresarios de Pequeña y Mediana Empresa (Aempe) desde hace nueve años, a su juicio falta oposición municipal en el Concello. -Usted lleva nueve años de presidente de Aempe. ¿En qué ha cambiado la asociación? -Cambios generacionales: las cosas estaban agotadas, Aempe estaba anquilosada, y tuvimos que hacer una remodelación, buscando gente que no estuviera con mentalidad de funcionario. Hemos conseguido que el número de asociados crezca, cuando hasta entonces perdíamos. Ahora, en una segunda etapa, estamos ampliando los locales para dar más cursos, y queremos estar representados en todos los foros. Además la voz de Aempe es una voz creíble. -¿Han cambiado mucho los problemas de los pequeños y medianos empresarios? -Sí, sí, es evidente que el mundo de los negocios es cambiante, y Pontevedra también lo es, no sólo en sus estamentos políticos sino también en su concepción de la ciudad. Nos hemos metido en la dinámica de la peatonalización, y aparecen unos problemas que antes no había. Se crea el problema del vehículo, que antes aparcaba en cualquier lugar. Hay que crear párkings y mentalizar a los comerciantes de que deben ser mantenidos por ellos, pagándoselos a los clientes que hagan un gasto digno. Estamos metidos en esa dinámica: Pontevedra a su servicio. -¿Qué valoración hace de la peatonalización, uno de los cambios fundamentales en la ciudad? -Es un cambio en la mentalidad de la gente. Eso tiene que ir acompañado de otras medidas, y Pontevedra no las tiene: un servicio público para moverme en la ciudad, porque Pontevedra ya tiene sus distancias. Una señora no puede ir con las bolsas desde el mercado hasta Eduardo Pondal, por ejemplo. Debemos ser la única capital de provincia española que no tiene servicio público de transporte. -¿Qué opinión le merecen los últimos años de gobierno municipal? Ahora el área económica la lleva la socialista Teresa Casal... -Bueno, eso todavía no se ha visto porque lleva un año escaso. Las cosas no se pueden medir en meses. Es bueno que los socialistas hayan cogido responsabilidades de gobierno, para que las cosas que ocurren en la ciudad no tengan sólo unas directrices de un partido. Ojalá en vez de ser dos partidos se coaligasen los tres. -¿Y qué piensa de la oposición municipal? -Pues posiblemente la oposición en este ayuntamiento no lo haga del todo bien porque le falta práctica. La derecha estuvo gobernando siempre en esta ciudad, entonces el ir ahora de oposición todavía no lo ha aprendido. Supongo que a la larga, si se produce, como en cualquier ciudad de España, la alternancia, entonces sepan gobernar. -¿Es usted optimista con respecto al futuro de la pequeña y mediana empresa en Pontevedra? -En Pontevedra y en España. España no es un país de grandes industrias. En España cuentas con los dedos de una mano las empresas que pueden tener 5.000 empleados, y las que los tienen están repartidos por todo el territorio nacional. Esa empresa que tiene 5.000 juntos, si quitas a una fábrica de coches o a un astillero, para de contar. El resto son pequeñas empresas, familiares, y en Pontevedra no tenemos industria. Es uno de nuestros grandes retos. Pontevedra tiene que industrializarse, si no habrá perdido el tren. Estamos en el siglo XXI, época de la industria, igual que hubo otras épocas que eran la de los trovadores, o la del Siglo de Oro, con los escritores. Y qué quiere que le diga, si se le están poniendo trabas a industrias que hay, y eso va en detrimento de que otras vengan... -Habla usted de Ence... -Todas las industrias tienen un peaje: unas producen humos, otras olores, otras ruídos, otras, al tener mucho personal, huelgas y algún transtorno de vez en cuando. Pero es un peaje que hay que pagar para poder tener puestos de trabajo para nuestros hijos. Si no, lo que demanda Pontevedra son nada más que empleos de camarero o de dependiente de comercio.