? punto de cumplirse un año de funcionamiento del nuevo Mercado -se estrenó el 10 de octubre del 2003- la renovada asociación de usuarios insiste en hacer un balance negativo por la pérdida de clientes, que achacan en parte a las deficiencias estructurales del edificio. Un estudio técnico-jurídico encargado por la asociación y que estará terminado la próxima semana describirá todas deficiencias del Mercado para exigir al Concello que las solucione. Algunas de estas deficiencias fueron repasadas en la entrevista que mantuvieron el martes con la concejala Teresa Casal y entre ellas incluyen la pavimentación del inmueble «por los riesgos de caída que conlleva», pese a que se supone que es antideslizante. También consideran una deficiencia la entrada de luz solar a los patios donde se ubican las bancas de pescado, siendo insuficientes las persianas instaladas. Y se quejan asimismo de los problemas de los desagües y, sobre todo, de una deficiente actuación municipal con respecto de la limpieza y el deber de mantenimiento las instalaciones que tiene el Concello como propietario de las mismas. Marisa Martínez, presidenta de la asociación hizo una valoración positiva de la reunión con Teresa Casal por el clima de entendimiento que a priori transmitió la concejala para resolver todos los problemas y promocionar el Mercado, no obstante mantienen una posición de cautela a la espera de que vaya dando los pasos para la materializar todas las peticiones que le hicieron. A nivel de promoción, sus miras están puestas en la Navidad y el primer aniversario del nuevo edificio, con campañas publicitarias e informativas a pagar por el Ayuntamiento para atraer más clientes. La lonja peligra Otro objetivo es recuperar el mismo nivel de ventas que tenía la lonja del Mercado antes de que fuera clausurada por la Xunta y el cierre posterior que produjo la catástrofe del Prestige. La recuperación de ventas ha sido hasta ahora medianamente satisfactoria, pero Marisa Martínez advirtió al Concello que si persiste en su intención establecer un impuesto del 33% sobre las ganancias brutas a las dos empresas que venden en la lonja supondrá la desaparición de este servicio.