En directo | Primer día de clase
10 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Las cosas han cambiado. Las lloreras de los niños el primer día del colegio parecen cosa del pasado. Pocos ojos llorosos y ningún berrinche se vieron ayer en el colegio de Campolongo. El rito iniciático que suponía la entrada por primera vez en un aula languidece. ¿Por qué? Porque los más pequeños están acostumbrados a estar sin sus padres, que no tienen más remedio que dejarlos en las guarderías poco después de que articulen sus primeras palabras. Niños y niñas de tres años tenían su primera toma de contacto con una clase. Sólo fueron cinco, y una hora más tarde que el resto de alumnos del colegio. El motivo de este reducido número no hay que achacárselo a la baja tasa de natalidad, sino a facilitar que los niños se acostumbren a un entorno nuevo, que se integren de la mejor forma posible con sus nuevos compañeros y con sus profesoras. También el horario menos madrugador iba enfocado en ese sentido. «Ha sido un primer día muy bueno. Sólo a una niña le asomaban las lágrimas a los ojos, pero ahora vienen acostumbrados de las guarderías», afirma Rosa García, maestra de los más pequeños. Después de los tres meses de vacaciones «los niños acaban cansándose, ya tenían ganas de volver a clase», dice Silvia Hernández, cuya hija, Vanessa, con cinco años empezaba su tercer curso en el colegio. Lourdes Vicente confesó que le «costó un poco» separarse esta mañana de su hija Lydia, también de cinco años. Conchi Bargielo tuvo que lidiar con 25 torbellinos de un lustro, «25 locos bajitos», como ella los definió, que venían con las pilas cargadas. Y en esa clase surgió la anécdota: La maestra tuvo que compartir su tentempié mañanero con un niña que, por un despiste, no encontraba el suyo.