El Concello endureció su postura cuando la protesta estaba en marcha

La Voz

PONTEVEDRA

?ontevedra vivió una de las huelgas más cortas de la historia en una jornada que estuvo plagada de tensión, como la que escenificó en el Concello el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, al endurecer su postura con respecto a la empresa y responsabilizar exclusivamente a Inusa de la situación creada. Antes de la comparecencia del alcalde, los trabajadores ya se habían concentrado a las nueve de la mañana ante la sede de la empresa -cuyas puertas aparecieron selladas con silicona en el que fue el único incidente destacable de la jornada- y ante el propio Concello. A las once y media se produjo la comparecencia de Lores, quien se refirió a los perjuicios «económicos, de salubridade e de imaxe» que podría acarrear la huelga para la ciudad. También exigió a Inusa que llegase a un acuerdo con sus empleados, y anunció que el Concello pondría «todos os mecanismos» a su alcanza para exigir la resolución del conflicto. Horas antes de que las dos partes en conflicto firmasen el acuerdo, Fernández Lores manifestaba públicamente su extrañeza por el hecho de que Inusa sí hubiera alcanzado el entendimiento con sus trabajadores en Vilagarcía -donde una huelga similar estaba convocada a partir del próximo lunes- pero en Pontevedra. Limpieza viaria Fuera por la intervención de Lores o no, lo cierto es que el acuerdo se alcanzó, y que la repercusión de la huelga apenas se dejó notar, pues los contenedores urbanos se recogieron en la noche del martes y también en la de ayer. Sólo la limpieza viaria se resintió, con papeleras llenas y papeles por el suelo. Los trabajadores harán hoy un esfuerzo especial, como si fuera lunes.