Un conocido empresario pontevedrés, acusado de comerciar con peluches falsos

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19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l 27 de agosto del 2002, varias empresas comerciales interpusieron diversas denuncias en las que se afirmaba que se estaban comercializando en Pontevedra muñecos y figuras que eran reproducciones no autorizadas de las que las marcas comercializaban. Tras realizar unas pesquisas, la patrulla fiscal de la Guardia Civil se desplazó al polígono de O Campiño para inspeccionar unas naves industriales propiedad de un conocido empresario pontevedrés, propietario de una cadena de tiendas de Todo a cien y de jugueterías. El fiscal del caso sostiene que, en los almacenes, los agentes descubrieron que se hallaban para la venta multitud de figuras y peluches de imitación. El ministerio público añade que los muñecos intervenidos posteriormente eran «de apreciable calidad inferior a los originales» y que estaban «carentes de signos identificativos del fabricante». A la vista de estos indicios, el fiscal proceso al empresario, que la próximo se sentará en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número dos de Pontevedra. Se le imputa un delito contra la propiedad industrial, ya que la acusación afirma que vulneró «el derecho a usar con exclusividad la marca», provocando a las compañías denunciantes una serie de «repercusiones económicas y de imagen», por lo que solicita una pena de un año de cárcel y el pago de una multa de 4.320 euros. Los registros en los establecimientos propiedad del encausado, concluye el responsable del ministerio público, permitieron la intervención de 567 peluches falsificados de originales pertenecientes a personajes de Walt Disney; 366 que imitaban a los protagonistas de Los Simpson; 173 que falseaban figuras de la serie televisiva Pokemon; y 11 que simulaban ser Spider-Man. En total, el perjuicio económico ascendió a 44.730 euros.