El alquiler... y poco más

Martiño Suárez PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

En directo | Tres personas, 275 euros José Manuel y María, dos emigrantes retornados con un chaval de 16 años a su cargo, residen en Barro exprimiendo una ayuda mínima y algún trabajo que él va encontrando

19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?acer que tres personas vivan un mes entero con 300 euros: eso sí es contabilidad creativa. Hay quien no tiene más remedio que lograrlo: «Tengo sesenta años y conseguir un contrato es bastante difícil. Ya no tengo demasiadas esperanzas», dice José Manuel, vecino de Barro, hablando con un optimismo y una alegría que parecen extraños escuchando lo que cuenta. Él, su mujer, María, y un chaval de 16 años cobran 275 euros de la Renda de Integración Social de Galicia (Risga), una ayuda que les sirve «para pagar el alquiler y poco más. Yo no cobro paro, y hago lo que puedo». José Manuel, nacido en Muros, y María, originaria de Moraña, regresaron de Argentina hace cuatro años. «Estuvimos allí cuarenta y pico años. Nos llevaron muy chiquitos, y volvimos porque aquello no daba para más», explica él. La cosa no está demasiado boyante tampoco en Galicia: ninguno de los dos ha encontrado un trabajo estable. María es ahora la beneficiaria del Risga, y José Manuel hace «lo que se encuentra: limpiar terrenos, si alguien necesita un peón de albañil... Yo en realidad soy especialista en márketing de supermercados, trabajé 30 años en eso, pero hace unos 9 años que no ejerzo y me quedé en el vagón de cola». Algún dinero a mayores que llega desde Argentina completa los ingresos de la familia. José Manuel ríe cuando se le dice que 275 euros no dan para demasiados lujos. «No se puede despreciar nada», afirma, para explicar después que la mayor parte de esta magra cantidad se va en pagar la casa en la que viven, en San Antoniño. El alquiler, de 200 euros mensuales, «no es muy alto, pero joroba bastante». El futuro José Manuel prefiriere destacar lo que han ganado volviéndose de Argentina: «Aquí en España tenemos al menos servicios médicos y un montón de cosas que en Argentina no existen. No todo son desventajas. Y el problema laboral lo voy a encontrar en Alemania, en España o en Argentina». Él y María se conforman ahora con mirar al futuro con buena cara: «Hasta que le llegue a uno la edad de jubilarse tendremos que seguir luchando y dedicarnos a sobrevivir».