Análisis | Gobiernos compartidos en la comarca
03 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Los teléfonos de los despachos de los socios de gobierno en el Concello de Pontevedra no han dejado de sonar en las últimas cuarenta y ocho horas, para pedir aclaraciones y dar explicaciones, según el caso. Al final, lo que manda es el pacto de gobierno firmado hace un año, en el que se incluyó un párrafo específico sobre el convenio de Tafisa que los socialistas se comprometieron a apoyar con unas condiciones que consideran cumplidas. BNG y PSOE mantienen desde julio del 2003 una coalición de conveniencia que en este momento a ninguno le interesa romper. Sobre todo a los socialistas, que intentan rentabilizar al máximo sus áreas de responsabilidad -unas con más acierto que otras- con vistas a volver a competir con sus socios en las urnas en el 2007 e intentar volver las tornas al actual gobierno progresista, para pasar a liderarlo. Teresa Casal se siente más cómoda formando parte del gobierno que apoyando al BNG desde fuera, sin responsabilidades ejecutivas, como en el anterior mandato. Y no le ha ido mal hasta ahora. Su cotización sube también en el seno de su partido. Pero, la cohabitación política del Bloque y del PSOE en el día a día no está siendo precisamente una luna de miel, por muy aparente que resulte guardar las formas en público. El alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, parece no llevar demasiado bien el protagonismo de la «vicealcaldesa» en ciertos momentos y Teresa Casal tampoco digiere bien el voluble carácter del regidor, al que alguna vez ha criticado por «machista». Los socialistas van superando herencias envenenadas, como el Mercado, mientras tratan de disimular su inexperiencia en la tramitación de otros proyectos, culpando del retraso a la burocracia con amenaza incluida. En Pontevedra, la coalición resiste y nada contracorriente. La situación en otros concellos de la comarca con pactos de gobierno es dispar. Como ejemplo, el botón de O Morrazo. Mientras en Marín el matrimonio político entre socialistas e independientes de Mar-In -donde recalaron buena parte de los expulsados del BNG- parece ir viento en popa y a toda vela, en Bueu acaba de hacer agua. Claro que la realidad de partida era distinta. En Marín, mayoría absoluta, y en Bueu, gobierno, aunque coaligado, en minoría. Tanto el alcalde, el nacionalista Félix Juncal, como el líder de IBueu, Belarmino Barreiro, daban en la clave al afirmar que los dos apostaban, como primera opción, por un tripartito fuerte con el PSOE. La fugaz carrera del presidente de la Mancomunidade do Morrazo encara ahora una difícil etapa.