Praza da Ferrería Las obras de Colmeiro, Laxeiro, Seoane, Souto y Maside muestran en Caixa Galicia la renovación de la plástica gallega en el siglo XX. Ángela Pérez expone en Sargadelos
12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Este fue el sobrenombre con el que se conoció al primer movimiento de renovación que experimentó la plástica gallega en la primera mitad del siglo XX. Sus líderes fueron el club de los cinco formado por Manuel Colmeiro, Laxeiro, Arturo Souto, Carlos Maside y Luis Seoane. El arte autóctono no experimentaría una revolución semejante a la que ellos protagonizaron hasta los ochenta, con el grupo Atlántica. A los primeros vanguardistas está dedicada la exposición que ayer inauguró la Fundación Caixa Galicia en el Café Moderno y que muestra un total de 23 obras de Os Novos, todas ellas pertenecientes a la colección de la entidad. La responsable de proyectos artísticos de la fundación, Rosario Sarmiento, destacó que, a pesar de las diferencias evidentes en los estilos de los cinco creadores, todos ellos fueron los artífices del aire de renovación que vivió el arte gallego en el momento. «Tenían una postura estética, ética y de querer ver lo que estaban haciendo fuera las vanguardias históricas», señaló. Aún así, Sarmiento subraya que todos tuvieron siempre el referente de Galicia en su obra. Evolución La muestra permite comprobar la evolución que siguieron los creadores una vez asimiladas sus influencias. No obstante, Rosario Sarmiento destaca que, aunque se aprecia un notable cambio en los trazos, cromatismo o en los volúmenes, «las concepciones estéticas seguían siendo las mismas». Muy cerquita del Café Moderno, en la galería Sargadelos, otra exposición pictórica contrapone paisajes tan distintos como el gallego y el africano. La responsable de la muestra es la artista coruñesa Ángela Pérez Meilán, que ofrece una veintena de óleos y acuarelas donde los paisajes reales se mezclan con los imaginarios en lo que podría definirse como un cuaderno de viaje de la autora, que busca lo exótico en los elementos más cotidianos: árboles, vecinos, casas, el silencio y la luz. «En general, pintas lo que te emociona, siempre hay que ponerle un puntito de sal a la vida», subraya la creadora, que se declara una fanática de la estética africana. Pérez Meilán destaca también que esta última exposición, primera que realiza en solitario en Pontevedra, supone una evolución en su trayectoria desde un arte más figurativo «a un abstracto». «Aunque es algo que no buscas conscientemente, sino que va saliendo», añade.