Praza da Ferrería Cáritas clausura hoy un curso de cocina española para inmigrantes para facilitarles su adaptación a la sociedad, mientras la prensa pontevedresa conmemoró a su patrón
31 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Diecinueve personas de ambos sexos y de distintas nacionalidades y continentes, fundamentalmente sudamericanos -hay un nutrido grupo de brasileñas- y africanos, participaron en un curso de cocina española organizado por Cáritas Interparroquial de Pontevedra que hoy se clausura. Impartido por la cocinera profesional Elena Argüello Millares, desde el pasado mes de noviembre y dos días a la semana, los asistentes elaboraron diversos menús que les permiten conocer un poco más el entorno en el que se mueven y les ayudan a lograr su integración. Platos económicos Durante estos dos meses y a pesar de su total desconocimiento de nuestra cultura gastronómica, los inmigrantes aprendieron trucos y técnicas de cocina e incluso a preparar menús para enfermos, como comidas sin sal o caldos, pues alguno trabaja cuidando ancianos. Pero también se atrevieron con potajes, sopas, cremas, tortilla española, cocido, rollo con carne y pan rayado y mucho pollo. «Se trata de que aprendan a preparar platos económicos que les puedan servir a ellos mismos en sus casas», explica Elena Argüello. Y además, en Navidades se atrevieron con distintos postres de la época. Como despedida, ayer dieron buena cuenta de un suculento menú. La prensa pontevedresa aparcó el viernes por la noche su rivalidad para demostrar que, en el fondo, todos son marineros del mismo barco. Fue en el mesón El Cafetín y se llegaron a juntar hasta medio centenar de profesionales de distintos medios de comunicación y gabinetes de prensa con presencia en la ciudad. Al finalizar la velada y antes de «disfrutar» -entre comillas, ojo- de un estriptis masculino, los periodistas tuvieron oportunidad de elegir a los pontevedreses más agradables y más coñazos del 2003. Si para el primer galardón, José Antonio Gómez Castro, presidente de la cofradía de pescadores de Portonovo, no tuvo apenas oposición y barrió sin problemas a competidores de la talla de Rafael Pintos, John Ballan o Luciano Sobral. En cuanto al premio al pesado... bueno... lo cierto es que los periodistas aunaron autocrítica, ironía y buen humor. Aunque hubo votos internacionales para Aznar y Rivas Fontán, lo cierto es que amenizó la noche la dura pugna que mantuvieron un concejal nacionalista pontevedrés -famoso, eso dicen, por sus soporíferas ruedas de prensa- y un conocido periodista. En primera mano, empataron, pero en segunda vuelta y a mano alzada, arrasó el profesional de las ondas.