Testigo directo | Visita a dos nuevos arrastreros
31 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.No corrió el cava, pero la inauguración de los barcos fue una fiesta. Ana Pastor incluía ayer una visita a dos arrastreros, que terminó reventando el protocolo. La comitiva cruzó la pasarela y se encaminó hacia el puente de mando para escenificar la inauguración sin percatarse de que la cola que le seguía, demás autoridades y un nutrido grupo de curiosos, iba creciendo y creciendo hasta colapsar la cubierta. El puente de mando se llenaba y la ministra Ana Pastor contemplaba atónita como por el tambucho de entrada no dejaba de penetrar gente, tal cual el camarote de los Marx. Cuando el espacio escaseaba notablemente, y el ambiente se notaba cargado, alguien preguntó por qué se demoraba el acto. «Falta o cura», dijo una voz al tiempo que el párroco entraba. «E agora a que esperamos», volvió a increpar la voz. «E que agora falta o coro», contestaron entre la multitud. «¿Pero, e cantos son os do coro?», continuó. «¡Trinta!», se oyó. Un silencio recorrió el puente. Al final hubo Salve marinera pero sin todas sus voces. No contenta con este baño de multitudes, Ana Pastor se encaminó al otro barco. Los actos, ésta vez, fueron en la cubierta de carga, más amplia que el puente. El cura dijo unas palabras y la coral volvió a entonar la Salve. «Y esto de cantar, se hace mucho en las inauguraciones de barcos», comentaban. «Non sei», le respondió un miembro de la tripulación, «de todos modos co ruido do motor auxiliar aquí non se escoita nada». Fin del acto.