Crónica | El PSOE disecciona en Pontevedra su ruptura viguesa con el BNG La cúpula socialista reunió a los regidores de la provincia, que arroparon sin reservas la postura oficial que el sábado hará salir a Pérez Mariño de la alcaldía de Vigo
11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Teresa puede ser nombre de alcaldesa. Pero en el PSdeG-PSOE o se es titular del bastón de mando o nada. Aunque una vaya a ostentar, apenas dos días después de la gran cita, como regidora en funciones la representatividad de toda la corporación municipal de Pontevedra -la única ciudad gallega gobernada por una coalición BNG-PSOE vigente y sin mayores sobresaltos-, Teresa Casal no figuró en la lista de invitados de la cumbre de alcaldes socialistas de la provincia que organizó en Campolongo hace una semana la cúpula del partido. En torno a unas buenas raciones de jamón ibérico y otras viandas a elección, Emilio Pérez Touriño y su primer espada Antón Louro, asistidos por el coordinador provincial del PSdeG-PSOE, Modesto Pose, reunieron en una mesa del restaurante Román a catorce regidores, entre ellos al ahora alcalde en funciones Ventura Pérez Mariño. ¿El motivo? Escuchar más que hablar. Emilio Pérez Touriño es un tipo reflexivo y ante la aguda crisis política desatada entre las siglas que forman la llamada alternativa de gobierno en Galicia, no caben vehemencias. Y menos a una semana de que se esfume la principal alcaldía conquistada por los del puño y la rosa, merced al ahora inexistente pacto con los nacionalistas. La crisis de Vigo y el estado de sus relaciones con el Bloque fueron los principales temas a debate. No hubo escisiones. Todo lo contrario. Los alcaldes de Marín, Catoira, Caldas, Moraña, Mos, A Illa... cerraron filas en torno a Pérez Mariño. No en vano, sus todavía homólogos de Vilagarcía o Vilaboa, que también disfrutaron del jamón, saben de las dificultades que entraña depender del apoyo nacionalista para gobernar. Quizás la unanimidad de criterios alcanzada, hubiera sido incómoda para el co-gobierno que ejerce con responsabilidad y agrado el grupo municipal pontevedrés que lidera Casal. Ni uno solo de los invitados a Román se apartó de la línea oficial hecha pública un día antes de esta cena: zanjar la posibilidad de un pacto de gobierno en Vigo con el BNG, pese a los intentos del Bloque de dividir a sus antiguos socios. Recuérdese que la única voz discrepante, la del concejal vigués Miguel Barros, acabó pagando la factura el pasado día 10, cuando se vio obligado a dimitir como presidente de la gestora socialista en Vigo al quedarse solo defendiendo la tesis contraria. Los socialistas creen, según las fuentes consultadas, que los descensos sufridos por el BNG en las dos últimas elecciones (autonómicas y municipales) «les han vuelto duros y desconfiados», porque, a su juicio, deberían valorar que en una hipotética coalición gallega, la presidencia no la ocuparía un nacionalista. Teresa Casal también se perdió la autocrítica. Porque en el PSOE asumen que, en el caso de Vigo, «no todo se hizo bien», lo que no se traduce en someterse a los «caprichos» del BNG. Marzo es ahora su principal reto antes de las autonómicas. Por eso, Touriño también escuchó a sus alcaldes y sus quejas sobre la automutilación que sufre el PSOE a la hora de confeccionar sus listas.