Análisis | Nuevas distancias para las líneas Diputación y Unión Fenosa llegan a un acuerdo para regular las conducciones eléctricas en el entorno de 1.800 kilómetros de carreteras pontevedresas
11 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Cruzar los cables es bastante más complicado de lo que podría pensarse a primera vista. Diputación y Unión-Fenosa Distribución acaban de alcanzar un pacto que flexibiliza la instalación de líneas eléctricas en el área de influencia de 1.800 kilómetros de carreteras pontevedresas que tiene a su cargo la entidad provincial. Entre las previsiones del nuevo pacto, figura la posibilidad de acercar las líneas eléctricas a las carreteras sólo en casos excepcionales y la garantía que obtiene la Diputación de reparación de daños causados por obras de instalaciones. Las cláusulas más importantes del pacto afectan a las zonas no urbanas. Cuando se aborden nuevas instalaciones, transformadores y postes de cables aéreos de media tensión, deberán situarse a una distancia similar a la línea de edificación, tanto en los casos en que crucen las carreteras como cuando vayan en paralelo a las mismas. En cuanto a las líneas de baja tensión, la distancia se rebaja hasta el límite de la zona de servidumbre y, en cualquier caso, a seis metros del eje de la calzada como distancia mínima. En estas mismas zonas no urbanas, las conducciones subterráneas, paralelas a la carretera, quedarán situadas en la zona de servidumbre y a una profundidad de 0,50 metros. Estas conducciones deberán señalizarse mediante hitos, paneles, banderines u otros medios. Flexibilidad Pero estas normas generales pueden variar en casos «excepcionales» en los que no exista «posibilidad material» de respetar estas distancias. En estos casos, las instalaciones eléctricas podrán adelantarse a la zona de servidumbre y las subterráneas a la zona de dominio público, es decir, a la que es propiedad de la propia Diputación. Bastará para otorgar estas autorizaciones una petición de la compañía eléctrica y un informe de Vías y Obras. En cualquier caso, este tipo de permisos no crearán ningún tipo de derecho subjetivo y serán revocables por razones de interés público, sin derecho a indemnización para Unión Fenosa, cuando sea necesario modificar las instalaciones. Ésta es tal vez la cláusula más flexible reflejada en el acuerdo suscrito entre la compañía eléctrica y la Administración provincial. Su importancia se comprende mejor si se tiene en cuenta que, de los 1.800 kilómetros de carreteras provinciales, la mayor parte se localizan en zonas no urbanas, es decir, que la vía excepcional será aplicable en una amplia malla de la red a cargo de la Diputación. Zonas urbanas y cables En cuanto a las zonas urbanas, donde la línea de edificación esté definida, las instalaciones se ajustarán a la normativa municipal, siempre que no afecten a la calzada. Otro supuesto especial es el de los túneles y puentes. En estos casos será la Diputación quien tenga la última palabra, si bien previamente debe dar audiencia a Unión Fenosa. El acuerdo también establece un procedimiento de modificación de instalaciones ya existentes, tanto si disponen de autorización como si no la tienen, y que estén situadas fuera de la zona de dominio público. En ambos casos, Unión se ocupará de la retirada de cables, el transporte a vertedero de los apoyos, de los nuevos conductores, del izado y labores similares. La Diputación hará la obra civil, es decir, el arranque de apoyos, la apertura de huecos para poner los nuevos postes y el hormigonado de estas bases. En el caso de las conducciones subterráneas, la Diputación se ocupará de realizar las zanjas e instalar los tubos, mientras que la eléctrica asumirá el resto de la obra.