Reportaje | La tramitación de la papelera de Ence reabre con virulencia la eterna polémica entre los defensores del crecimiento económico y las tesis ecologistas La compañía sostiene que sólo el incremento de producción sería suficiente para encontrar un tipo de solución legal que la proteja de los avatares de una política local
03 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El cierre del ciclo de la pasta en Lourizán, una vieja y persistente reivindicación de los trabajadores más históricos del Grupo Ence, ha sido durante años -todos los que la compañía permaneció en manos del Estado- una mera entelequia. Es precisamente cuando la compañía ha sido privatizada, con capital mayoritariamente gallego, cuando se ha puesto sobre la mesa un plan de desarrollo industrial que prevé multiplicar por varios dígitos, la mano de obra en actividad maderera (6.000 personas, además de las 1.100 de forma directa o indirecta de Lourizán); la facturación total del complejo (500 millones de euros al año); la producción de pasta de mercado (670.000 toneladas anuales) e iniciar la producción de papel hasta alcanzar las 120.000 toneladas. Este es el gran reto del grupo maderero forestal liderado ahora por Caixa Galicia: la construcción de la que se convertirá en una de las principales fábricas de papel tisú de la Península, una planta que será una realidad en el entorno del 2005. Siempre y cuando prosperen las tesis de la compañía, que cuenta con el firme aval de la Xunta, los sindicatos mayoritiarios (CC. OO., CIG, y UGT) y el PP, y la contundente oposición del gobierno local de coalición (BNG-PSOE) y de varios colectivos sociales, encabezados por la Asociación Pola Defensa da Ría (APDR). La pregunta del millón ¿Qué gana y qué pierde sobre todo Pontevedra, con este plan industrial? Es la pregunta del millón. El simple hecho de iniciar los trámites burocráticos para cerrar el ciclo productivo en su actual asentamiento, bajo el paraguas de la declarción de supramunicipalidad, que le permite escapar a la oposición del actual gobierno municipal, ha reabierto el viejo debate entre quienes apuestan de forma decidida por el crecimiento económico de la comarca desde el empleo industrial y entre los que rechazan esta vía de plano, blandiendo la bandera del ecologismo. La respuesta de Ence es que la población se beneficiará de más trabajo consolidado y consiguientemente riqueza. No sólo en sus instalaciones sino también como consecuencia de la utilización de las infraestructuras y conexiones de transporte que rodean al complejo: puerto de Marín, ferrocarril y autopista. Amén de la industria auxiliar a la fábrica. Su gran apuesta es adentrarse en el segundo eslabón de la cadena de la madera, con la papelera. Su proyecto plantea una primera línea de fabricación para producir 60.000 toneladas anuales de tisú, con una ampliación relacionada con las previsiones de consumo en la Península Ibérica que duplicaría dica producción. La facturación prevista en una primera fase, que estaría acompañada de 130 puestos de trabajo directos y 100 indirectos, se duplicaría en la segunda, hasta alcanzar un empleo de 400 personas en esta nueva actividad papelera. El compromiso inversor de Ence dio sus primeros pasos con la ampliación de la capacidad productiva de la planta pontevedresa. Por la vieja carretera de Marín habrán salido a finales de año cerca de 380.000 toneladas de pasta TCF, que, según sus números, supondrán una facturación a 180 millones de euros y la generación de 550 puestos de trabajo directo e indirecto. Aunque el objetivo final, en su actividad pastera, será alcanzar las 750.000 toneladas anuales, lo que incrementaría las cifras de impacto socioeconómico hasta valores cercanos a los 350 millones de euros, «con una incidencia directa en el área de ubicación de cerca de 200 millones», según la empresa. La compañía, que también ha hecho de la provincia un referente nacional de la investigación genética y silvícola del eucalipto, a través de su Centro de Intvestigación y Tecnología, entiende que asegurar su aactividad pastera «sería suficiente justificación para un tipo de solución legal que proteja el futuro, alejándola de los avatares de una política local que puede tener unos intereses justos, pero con un ámbito de responsabilidad con limitación física menor de la que significa la actividad socioeconómica de un área supramunicipal». De forma paralela, Ence contempla también la producción de energía eléctrica bajo el paraguas de la cogeneración, utilizando la biomasa derivada de la madera utilizada en el proceso de fabricación de pasta, y el gas natural. Actualmente, la capacidad productiva de dicha planta es de 235Gwh al año, pero con el actual planteamiento, esta crecería hasta 1000. Otra de las sinergias hacia las que apunta es al aprovechamiento de madera gruesa de eucalipto, que alimentaría no sólo a la planta de Eucalipto de Pontevedra, sino también a una nueva instalación de aserrío con una capacidad productiva de 25.000 metros cúbicos al año. Estas son algunas de las razones de Ence.