Un apretado programa para viajar cinco siglos en el tiempo

La Voz

PONTEVEDRA

06 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l pasado viernes a las nueve y media de la noche, Pontevedra retrasó el reloj cinco siglos y medio. La ceremonia de apertura en la praza da Verdura transportó a la ciudad por un día y dos noches hasta 1467, cuando obtuvo el privilegio del rey Henrique IV de poder contar con un mercado abierto con una duración de un mes. Ahora, la recreación que se vive en las plazas ha acortado notablemente el tiempo en que los puestos toman las calles. Sin embargo, a cambio, la Feira Franca cuenta con un apretado programa de actos y eventos de ocio. El pasado viernes la praza da Ferrería acogió un espectáculo de danza histórica en el que hubo tiempo para bailes de hachas y ritmos de Escocia o de la Montrarde, con los que los corros de bailarines se transportaron al siglo XVI entre paso y paso. Pero la Feira Franca es sobre todo un regalo para el paladar. Ya el viernes por la noche arrancó la fiesta gastronómica con la degustación de sardinas asadas. Un pequeño aperitivo comparado con lo que se consumió ayer. Cordero, cochinillo, carneiro ó espeto al estilo del asado en Moraña, pulpo y bacalao compusieron el menú, que estuvo convenientemente regado. Por la mañana, el vino comenzó a subir a través del camiño vello a Castlea, desde Santa Clara hasta el paseo de Santa María. Y para hacer bien la digestión, se programaron actividades como el tiro con arco o los talleres en los que se podían aprender oficios tradicionales, las propiedades curativas de las plantas o actividades lúdicas diversas. Los adelantos de la sociedad moderna se trasladaron también al medievo. Una guardería instalada en los soportales de la Casa da Luz ofreció un servicio de atención para niños de entre cuatro y diez años. Eso sí, nada de intrusos del futuro. Para entrar al recinto se requería vestimenta de época.