En directo | De paseo por el casco histórico en el Vavi Tren Alrededor de 22.000 pasajeros han disfrutado de las salidas de la locomotora pontevedresa desde Semana Santa
21 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?on las doce menos cuarto de la mañana cuando el tren llega a su estación, frente al Concello de Pontevedra. Un grupo de turistas barceloneses esperan en la Alameda y se precipitan a los pequeños vagones verdes. Cuatro en cada fila, ligeramente apretados pero expectantes, comienzan el viaje. A las doce menos diez, el popularmente conocido como tren chuchú, enfila la ría de Pontevedra. El conductor funciona como maestro de ceremonias: toca la campana y conecta los mensajes informativos. «Pontevedra es una ciudad ideal para pasear a pie por el casco histórico», empieza diciendo la voz femenina, en un agradable castellano. Como música de fondo, el disco de Os hionenses, gaiteiros de Cangas. Cinco minutos más tarde el tren sube por la calle Real. Quedan atrás las antiestéticas obras de la plaza de abastos. «Siempre hay algo que va frenando la marcha, un coche mal aparcado, una descarga -comenta el conductor del tren, Roberto Rodríguez-. Los turistas lo que quieren es que el viaje vaya fluido y que les hablen sobre los monumentos por los que pasan». A las 12 llega a Curros Enríquez y, en la fuente, ocho niños saludan al tren. «Todo el mundo saluda, no sólo los niños, también los mayores -explica Rodríguez-. Les hace gracia». En los soportales una señora mayor les dice adiós. El Vavi Tren se para en la Peregrina mientras la grabación habla de la iglesia. «Durante las fiestas era difícil incluso moverse -decía el conductor-. Los padres sentaban a sus niños en la cabina cuando parábamos porque a los pequeños les hacía mucha ilusión». Luego, el vehículo pasa por el Museo de Pontevedra y vuelve por la ría hasta la plaza de las Cinco Calles y el Teatro Principal para llegar de nuevo al Concello. «Lo importante es que la gente no se queje de frenazos, baches o cuestiones de conducción», expresa Rodríguez. Turistas ¿Incómodo? «No, pero mucho calor», lamenta una turista andaluza. En el sector barcelonés, mayoritario, una mujer comenta sonriendo: «A lo mejor la gaita estaba un poquito alta y los asientos son un poco incómodos». Una compañera disiente: «ni es incómodo ni íbamos apretados; todo fue muy bonito». Esta es la tercera temporada del Vavi Tren en Pontevedra. Realiza alrededor de ocho viajes al día y desde la Semana Santa acumula sobre 22.000 clientes. Según el conductor, «todo el mundo debería viajar al menos una vez en la vida en este tren para desconectar un poco del trabajo y de la vida».