Intercambio cultural en Marín

Rubén Bastón MARÍN

PONTEVEDRA

Testigo directo | Estudiantes alemanes aprenden español en el Liceo La 23 edición del curso de las universidades de Passau y Ratisbona comenzó ayer

11 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La entrada de Marín desde O Morrazo estaba ayer llena de alemanas. Cuarenta y dos universitarias germanas se paseaban por los alrededores del Liceo Casino disfrutando del primer descanso de su curso de español. Acababan de pasar una prueba de nivel que marcaría el grupo de estudio en el que se integrarán los próximos veinte días. Los automovilistas giraban la cabeza. Dos vecinas comentaban: «han ser as do curso de castelán», como si todos los años viniesen las mismas estudiantes a pasear por la villa. Son en total 45 alumnos -también hay tres chicos- llegados de las universidades de Passau y Ratisbona, en el sur de Alemania, siguiendo el curso del río Danubio, camino de Austria. En su mayoría cursan Derecho, Economía y Filología. El único requisito que se les exigió para ingresar fue que hubiesen cursado dos semestres de español, «porque si no, no prenderían nada», explicó el organizador del curso, José Teijeira Martínez. Teijeira es el alma de esta experiencia. Nació en Marín, pero lleva más de treinta años emigrado en Alemania. «Primero ofrecí ocho cursos en Berlín y el resto los di en Passau», comentó. Actualmente es lector emérito de español en esa universidad. «Eso viene a significar que trabajo ocho horas a la semana», explicó. Su colaborador más allegado, Pedro Álvarez, es también parte del sistema educativo germano. Se presenta, con su voz profunda, como «vasco, pero con padre de Allariz». Su plaza docente está en Ratisbona, aunque lleva -antojos del destino- un par de años en Barcelona acabando su tesis sobre didáctica. Los dos son de algún modo el gancho del curso en Alemania. «La idea nació como un encuentro de culturas -apuntó Teijeira-. Acercar a los pueblos de Europa, en su diversidad». Las estudiantes trabajan por las mañanas y disfrutan de un extenso programa de actividades y excursiones por las tardes. Veintitrés años de experiencia organizadora les permite asegurar que el enriquecimiento cultural se consigue. «De hecho, son los alumnos de años pasados quienes promocionan más este curso», aseguró Teijeira. Una buena muestra del éxito de este intercambio es que mañana comienza un curso gratuito de alemán, abierto a todos los interesados. Las clases las darán cuatro de las estudiantes germanas.