05 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
Las guías de la comarca de O Morrazo, Diputación y Xunta no son suficientes para que los políticos se pongan de acuerdo y doten al lago de Castiñeiras de accesos adecuados. Subir al área recreativa más famosa de O Morrazo se puede convertir en una odisea. Primero están los baches en algunos de los viales de ascenso. O sea, que a nadie se le ocurra subir un poquito rápido. Además hay que tener muy en cuenta al que pueda venir de frente, porque las carreteras son tan anchas que sólo cabe una mosca. Y la guinda la ponen las medidas de seguridad. La tala de árboles en Marín dejó tan vacío el monte, que si uno se despista y sale del vial no hay nada que frene su caída hasta el mar.