Praza da Ferrería En medio del Lago de Castiñeiras, los jóvenes tienen que encontrar cuatro balizas. Éste es el primer paso para un viaje de intercambio que les llevará al ReinoUnido
22 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?prender una cultura puede ser de lo más entretenido. Aún lo es más si para conocer cómo son los ingleses te vas a la costa noroeste de Inglaterra o si para aprender a orientarte optas por el senderismo en el Lago de Castiñeiras. Más o menos este es el plan de estudios que realizan los alumnos del IES de Ponte Caldelas. Estos jóvenes disfrutaron ayer de un día en la naturaleza, arropados por inmensos pinos y las tranquilas aguas del lago, a la vez que se perdieron, por unos instantes, en el bosque. Se trata de chavales de entre quince y dieciséis años que durante la recta final del curso han aprendido técnicas de orientación después de clase. Sus primeras salidas las realizaron por el entorno del instituto, por lo que la dificultad fue poca. Pero ayer les tocó poner a prueba sus conocimientos a lo largo y ancho del parque que comparten Marín y Vilaboa. La misión Su misión: encontrar cuatro balizas. Sus herramientas: un mapa y una brújula. «Quien no lleve reloj, adivinará la hora fijándose en la posición del sol», comenta uno de los responsables. Tienen dos horas y media para completar el recorrido. Hay catorce puntos estratégicos señalados en el mapa pero sólo cuatro esconden las pistas. Los chicos van en parejas y «no se trata de una competición» añade Miguel Ángel Álvarez, director del Club de Orientación de Pontevedra, «sino de un ejercicio de reflexión y decisión». El objetivo de la prueba es que los chicos después de haber rastreado el terreno y saber a qué se enfrentan, reflexionen y elijan el camino a seguir. «Los jóvenes deben decidir ayudados por la orientación, cómo van a actuar», añade el deportista. La experiencia se completará con un intercambio de familias en el extranjero. Porque también para eso vale el curso de orientación. Los chicos viajarán a Inglaterra a principios de septiembre. La idea es que adecúen sus conocimientos previos de inglés y de la cultura anglosajona con la realidad. Vivir con una familia inglesa y conocer su dieta y horarios desde la perspectiva personal. «Una vez que los chicos están orientados deben aprender a elegir y tomar decisiones en función de lo que conocen». El intercambio es posible gracias a la subvención del Instituto de la Juventud. Los alumnos sólo abonarán el 30% del coste del billete.