El ex ministro inauguró en Poio el curso de la Fundación Alfredo Brañas sobre periodismo Apuesta por una relación más distante entre informadores y políticos
21 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Es fundamental que los medios no se dejen convencer de que son un poder», espetó ayer Pío Cabanillas al grupo de estudiantes que acudieron a escuchar la lección con la que inauguró los cursos de verano que la Fundación Alfredo Brañas celebra estos días en el monasterio de Poio. Desde su experiencia en el grupo Prisa y la otra «mucho más intensa» -aseguró- en primera fila política, el ex ministro portavoz explicó la relación que existe entre los medios y los políticos. «La influencia de los medios está en su capacidad para fijar la atención en algunos temas y desechar otros e inducir así al debate sólo sobre ciertos acontecimientos», dijo Pío Cabanillas. Sin embargo, rechazó el recurso a la opinión pública para amparar tanto actuaciones políticas como líneas editoriales. «Cuanto más se hable de opinión pública, más se anula la libertad individual», argumentó el ex ministro. Conviene, prosiguió Pío Cabanillas, reestructurar la relación entre los medios y el poder político. «El panorama actual se desarrolla entre medios que quieren ser poder y el poder que quiere a los medios». Partiendo de esa premisa, Cabanillas afirmó: «No creo en los medios independientes, creo en los periodistas independientes». Simple mercancía Los informadores son, de acuerdo con esta teoría, los garantes de que la comunicación sea un reflejo de la libertad. Si no se produce un cambio en la actual tendencia, la opinión de Cabanillas es que la información va camino de convertirse en una simple mercancía. «Los informadores serán asalariados de la publicidad», vaticinó el ex ministro. «La mayoría de las empresas mediáticas están integradas dentro de otras estructuras económicas más grandes, donde la división dedicada a la información es menor en cuanto a facturación dentro del grupo». La consecuencia es clara, explicó Pío Cabanillas: las compañías de medios sucumben a los intereses de la división que más factura. Por otra parte, el aumento de la información y el vertiginoso acceso a esta está en el origen de otro de los males del periodismo. «Se reduce el tiempo de reflexión, lo que conlleva a lo que yo llamo la respuesta demagógica en tiempo real», dijo Cabanillas. Pero también hubo tiempo para una receta que prevenga tantos males. «Hay que ahondar en el escepticismo y no en el cinismo», aconsejó quien fue ministro portavoz, y director general de Radio Televisión Española.