PLAZA PÚBLICA
14 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.SEGURO que alguna vez recibió uno de esos mensajes que alguien que asegura ser tu amigo te remite, advirtiéndote que debes reenviarlo a un montón de interlocutores y que si no lo haces... ¡Qué mal te veo! Pues la cosa política, donde lo mismo que uno llega se va, es parecida. Es como un eslabón interminable: Manuel Abeledo se despidió de la presidencia de la Diputación de Pontevedra, donde ha pasado buenos y malos momentos, aunque supongo que, como la mente humana es selectiva, sólo recordará los primeros. Le sucedió Rafael Louzán que compatibiliza ya desde el sábado dos presidencias provinciales, la de la Diputación y la del PP. Tomás Iribarren acabó moviéndose como pez en aguas portuarias, pero dio paso a María Ramallo, quien a su vez ha entregado varios testigos, dos en el Concello de Marín: el escaño y la portavocía a Francisco José Casal y a Santiago Pazos, se supone, y otro en el Parlamento, a Alejandro Gómez... ¿Quién romperá la cadena?