Praza da Ferrería Javier Portillo, jugador del Real Madrid, firmó autógrafos en el centro comercial de Vialia, después de hacer esperar más de una hora a sus incondicionales
01 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Eran las doce de la mañana y una retahíla de adolescentes y niños (abarcaban, en general, de los 9 a los 14 años) esperaba en Vialia a Portillo frente a una mesa verde adornada con una camiseta del jugador. En sus manos, agendas y DVD del Real Madrid, pósteres del delantero... Una tienda de deportes hacía su agosto vendiendo balones de fútbol. La organización avisó que la estrella merengue se iba a retrasar media hora y no cundió el pánico. Seguían llegando niños que se habían negado a ir a la piscina, unos que habían arrastrado a sus padres y otros que habían sido arrastrados con un banderín y una bufanda. Entre la multitud, curiosidades: fans con camisetas de Raúl y Ronaldo (ésos que le arrebatan la titularidad al joven delantero), un chico con el chándal del club que le eliminó de la Liga de Campeones, la Juventus, y algún que otro chaval con la camiseta del Pontevedra CF. El ambiente no dio signos de decaimiento hasta la una y cuarto. Apareció la clásica y comprensible queja: «Si no llega en cinco minutos me voy», de ése que nunca se marcha. Una chica se enfadaba: «Si viniese Beckham y se dejasen de chorradas...» Pero Javier García Portillo dijo que iría y lo hizo, aunque fuese con hora y media de retraso. Se acercó encorvado, con camiseta y vaqueros a la moda, en plan deportivo. Nada que lo identificase como una futura estrella. Contó a La Voz que había llegado el lunes y que ayer por la noche se marchaba de vacaciones , para recuperar fuerza para «la larga próxima temporada». De David Beckham espera que enseñe al equipo «cosas nuevas». Los granates no olvidan A su llegada, el canterano madridista tuvo que soportar los gritos e insultos de un par de aficionados del Pontevedra CF, que le recriminaban su mal comportamiento en la fase de ascenso a Segunda División A el año pasado. Los hinchas recordaron que Portillo calentó demasiado el ambiente e insultó a los granates. Sus improperios quedaron en anécdota ante el fragor de los incondicionales del jugador. Y de un futbolista famoso a una aspirante a cantareira exitosa. Laura Moure ha solicitado oficialmente al Concello de Marín «algún tipo de colaboración» para lograr alcanzar la final del certamen Canteira de cantareiros, que se celebra los viernes en el popular programa televisivo Luar. La marinense se encuentra ahora mismo a un tris de llegar a la ansiada final y pide apoyo. Alega ante su alcalde, Antonio Santiago, que el participante que la supera en puntuación está recibiendo «mucho apoyo» en O Barco de Valdeorras. El concurso se rige por votación telefónica.