Que Álvarez Cascos es, de hecho, una especie de segundo alcalde de Pontevedra es algo que poca gente duda a la vista del callejero que sigue en manos del departamento que dirige el político asturiano. Media Pontevedra sigue dependiendo de Fomento y, si se analiza a fondo la situación, hay que apuntar que la práctica totalidad de la red arterial pertenece a Madrid, incluidas todas las vías de cuatro carriles de circulación. Los poderes de Cascos quedaron recientemente en evidencia cuando su departamento puso sobre la mesa la lista de calles que gobierna en Pontevedra. En la zona norte, son todavía de Fomento la avenida de Compostela, y el puente de Santiago. En la red arterial, dependen de Fomento parte de la avenida de Buenos Aires, la avenida del Uruguay, la avenida de As Corbaceiras, la calle Manuel del Palacio, Fernández Ladreda y la rúa de la Estación (antigua Calvo Sotelo). En el área sur, todavía están bajo mandato de Madrid la avenida de Vigo -la actual y la proyectada-, la avenida de Marín y la autovía de ronda, desde el nudo de O Pino a la autovía de Marín. Al este de la ciudad, Fomento es también el dueño de la calle Loureiro Crespo -hasta la intersección con Casimiro Gómez- y de la avenida de Lugo. Voluntad coincidente ¿Qué ha pasado en Pontevedra para que esto sea así? Pues, dicho con lenguaje llano, que se ha juntado el hambre con las ganas de comer. De una parte, el Ayuntamiento no quería que le endosasen tramos que luego iba a tener que mantener con sus propias arcas. De otra, Fomento tampoco quería soltarlos porque, aunque estén metidos en plena ciudad, le garantizan el paso del tráfico que utiliza la red nacional de carreteras. Traspasarlos equivalía a perder el control. Pero, ahora, todo puede cambiar a partir del momento en que se construya la circunvalación. Entonces, Fomento ya no precisará las calles-carretera.