PLAZA PÚBLICA | O |
24 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.JUAN, el amigo de una amiga, trabaja en A Coruña, pero es pontevedrés. En la ciudad herculina ha descubierto una nueva sensación: Allí se hacen obras, pero, oye, ni se notan. Incluso de un día para otro aparece una rotonda donde la noche anterior sólo había un cruce de caminos. ¿Estaría castaña? Qué va, visto y no visto. Pero a Juan el fin de semana le sentó fatal, descubrió que en su ciudad natal el tiempo se mide como antaño. Se empeñan en querer convencernos de que cinco meses para colocar una circunferencia verde (con sus servicios y todo) es lo más normal del mundo. Claro, que comparado con lo que tardó en ejecutarse el proyecto del tren al puerto de Marín o la circunvalación que ahora parece más próxima, lo de San Roque es pataca miuda, como diría Caneda, que en esto de soltar perlas es un as. Juan, una petición: si vuelves a Pontevedra este fin de semana, entérate antes de cómo hace sir Paco Vázquez para modernizar la ciudad sin fustigar a sus ciudadanos. Luego, te pasas por las plazas de la Leña o la Verdura, que están muy bien, y, entre tapa y tapa, le cuentas al alcalde el secretillo. ¡Pero, please, de forma rotunda!