Punto y seguido

Elena Larriba García
Elena Larriba PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Segundo mandato de Lores | El gobierno provisional del BNG espera por el PSOE La negociación de la posible coalición con los socialistas ralentiza y condiciona la actividad de los ediles nacionalistas en el Concello de Pontevedra

21 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

No es lo mismo llegar de nuevas y empezar de cero, que iniciar un segundo mandato de continuidad después de cuatro años de trabajo. Y tampoco es lo mismo hacerlo solo que acompañado. El equipo de Fernández Lores se lo está tomando esta vez con más tranquilidad. Nada que ver con los frenéticos comienzos de junio del 99. El gobierno provisional en minoría del BNG echó a andar condicionado por el pacto con el PSOE y será el más breve de la historia municipal si finalmente hay coalición , algo que nadie se atreve a asegurar al cien por cien en este momento. Por muy bien que se escenifiquen las negociaciones, en los corrillos de pasillo se palpa cierta desconfianza mutua entre nacionalistas y socialistas. Entre tanto, cada maestrillo a su librillo, porque ahora mismo nadie tiene garantizado siquiera el despacho que ha ocupado durante los últimos cuatro años y mucho menos el sueldo municipal, sobre todo los que tenían dedicación exclusiva. Salvo el alcalde, que sí tiene segura la exclusividad y cobrará cuando le toque con carácter retroactivo, el resto de los ediles de su gobierno que ejercían esa plena dedicación se han reincorporado desde el día 14 a sus respectivos puestos de trabajo en la enseñanza pública y, al menos este mes de junio, percibirán la mitad de sus retribuciones del Ayuntamiento y la otra mitad de la Consellería de Educación. Es el caso de César Mosquera, Raimundo González o Luis Bará. En esta situación de punto y seguido, cada uno atiende su parcela, pero sin agobios, cerrando asuntos pendientes o abriéndolos. Unos más cargados de tarea, a la espera de que lleguen las rebajas si entra el PSOE, caso de Lois Veiga, y otros más ligeros de peso, como Bará y González. Lores, en su papel institucional, evita dar la menor sensación de paréntesis y ya ha pedido cita con los máximos responsables de las Administraciones Central y Autonómica para impulsar las infraestructuras pendientes. El tándem Mosquera-Da Silva continua en este mandato con la conjunción de los proyectos urbanísticos y medioambientales. La edil, centrada en el inminente inicio de las obras de saneamiento del río-ría que tanto costó sacar adelante. El concejal de Urbanismo, dando forma por escrito a las conversaciones con los socialistas que todo lo condicionan, sin perder de vista los pequeños y grandes asuntos de su departamento -Campolongo, Tafisa- y algo preocupado por mejorar la organización administrativa y operatividad interna del Concello. Veiga Lage respiró con la apertura del párking, pero sigue a vueltas con la entrada en servicio de la Plaza de Abastos, que se retrasa. Raimundo González revisa las cuentas de cara a una posible modificación de créditos para sacar a concurso el PGOU. Bará ultima el programa de fiestas de verano. Y los nuevos, Nieves Cuellar y Guillerme Vázquez, se afanan en ponerse al día en sus nuevas responsabilidades.