Técnicos de la Escola de Canteiros ultiman el ensamblaje de las piezas de la cúpula del Santuario, que contará con un nuevo pararrayos
06 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?Hay cruceiros mucho más complejos de restaurar», advierte Enrique Velasco, el secretario de la Escola de Canteiros. Pero la Peregrina impone mayor respeto «y desde luego mucha más tensión», puntualiza el técnico. Algo más de dos semanas ha durado el laborioso proceso para ensamblar el pináculo que hasta hace tres años sostenía una de las cruces del Santuario y que había sido gravemente dañado por un rayo. Ahora, tan sólo quedan los últimos trabajos de limpieza de la piedra y de relleno de las fisuras externas e internas que dejó el impacto del rayo en la base, pero en principio, los canteiros esperan devolver el símbolo a la Peregrina el próximo martes. El arreglo implicó la sustitución del tubo de hierro que atravesaba el pináculo -como se ve en la imagen de la derecha, bastante degradado- por otro de acero, así como el ensamblaje interior de la base con resina epóxica y varillas de carbono. Para tapar las fisuras externas se empleará ahora, según Velasco, resina acrílica, más resistente. Pero además, la iglesia contará con un nuevo pararrayos de corona, considerado de última generación, con el que se prevé aminorar el impacto que puedan tener los temporales de invierno. «No va a ser tan discreto como el que había, pero por motivos de seguridad tenemos que renunciar a algo», explica Velasco. «Lo importante es que la vibración sea lo menor posible». Después de cuatro años, la iglesia lucirá su mejor aspecto para las fiestas.